Estoy aprendiendo que seguir con mi vida no significa olvidarte, ni dejar de extrañarte, sino encontrar la manera de vivir con todo lo que tu partida dejó pendiente.
Porque no solamente extraño lo que vivimos juntos. También me duele todo lo que nos faltó por vivir.
Me quiero ir a las trompadas con el niño que nos robó la primavera, el calorcito, el placer de andar a la tarde en remera, short, poder abrir las ventanas de noche para que entre el vientito y nos trajo frío invernal, tener que estar abrigados y con la estufa prendida en octubre