Que privilegio poder pagar un gimnasio, poder comprar comida saludable, ropa deportiva, poder entrenar todos los días y poder llevar nuestro cuerpo a su máximo potencial
Hace dos años me independicé,ha sido de las cosas más complicadas emocionalmente, irme de lo que conocía, de mi familia, de mis zonas seguras. Hoy estoy en un lugar que llamo hogar y ese no era el plan pero cero me arrepiento. Estoy viviendo una vida de la que no quiero huir.