soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.
Fiel creyente de que uno de los momentos en los que uno se siente más amado en la vida adulta es cuando la otra persona hace cosas para facilitarte la vida día a día. “Yo te ayudo”, “yo me encargo”, “te colaboro”, “ocúpate de esto y yo me ocupo de lo demás”