Para mí, una de las peores cosas de la vida adulta es tener que recoger los pedazos de ti y tener que guardarlos en el bolsillo y salir a cumplir con tus responsabilidades del día, no importa si estás triste o cansado.
Me fui con el corazón en las manos, pero con la conciencia tranquila, porque yo sí mandé esos párrafos, yo sí insistí, yo sí intenté comprender y arreglar, yo sí esperé, y yo sí quise quedarme.