@aesthcticnoise « tiene control sobre ti.
Apartó una pequeña hoja caída del hombro del mutante y sonrió, volviendo a su expresión apacible y simpática.
—Debe ser muy frustrante para él no tener acceso a ti —auguró, sonriente—. Como dije, un dios menos para »
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Tras decorar todo el palacio con un chasquido de dedos, ordenar que sirvieran un banquete y la música resonara por todo el lugar, Apollo abrió sin una pizca de reparo la puerta de la habitación de Jordan.
Era temprano, tal como lo había ordenado, el sol >
@aesthcticnoise « la hoguera que nacía desde su vientre y le quemaba hasta el pecho con la más dulce de las agonías, Y así, su respiración no tardó en volverse agitada, sus dedos estuvieron nuevamente entre los cabellos del más joven, abandonándose a las »
@aesthcticnoise > no tengo recuerdos al soñar, por ejemplo. Solo puedo ver el futuro, y no siempre es agradable. Prefiero cuando no hay nada que soñar.
@aesthcticnoise —¿As�� que estás libre de las jugarretas de Hypnos? —teorizó, alzando las cejas—. Un dios menos con el que lidiar.
Se detuvo abruptamente, colocando su mano libre sobre el hombro del menor para que no chocaran.
—¿Cuál es tu manera de soñar, entonces? —preguntó, curioso—. Yo >
@aesthcticnoise >
Liberó la erección de Jordan y acarició le acarició el costado para aliviar cualquier sensación incómoda que hubiese despertado en él. Luego le acunó el rostro con dicha mano, y la deslizó hasta los oscuros cabellos para peinarlos con suavidad.
—Lo siento. Lo siento. Lo >
@aesthcticnoise « sus facciones cualquier gesto usual en su máscara de coqueteo y diversión.
—¿Ah, sí? —inquirió, acariciando con su pulgar la mano ajena—. ¿Eso quiere decir que yo también tengo la facultad de invadir tus sueños?
@aesthcticnoise « sonrisa vaciló un poco cuando Jordan adelantó el paso y estuvo a centímetros de él. Aquellos sutiles gestos aún lo tomaban por sorpresa, puesto que cuando provenían de Jordan eran una gran novedad.
Ladeó el rostro, pensativo, cayendo de »
@aesthcticnoise « deslizó la propia a través del torso de éste, hasta que sus dedos bailaron sobre la cálida zona del vientre y se curvaron en torno a la erección que se presionaba entre el abdomen de ambos.
Besó fugazmente los labios del menor, y comenzó »