—. . . ¡Me descubriste! ¡Me comí a Kano! Y ahora te comeré a ti.
Y se fue acercando lentamente, alzando sus brazos como si un monstruo fuera.
—Veeen aquí, Mary.
—¡Que ofensa! ¡No reconoces a una de tus más cercanas amigas! ¡Soy Kano! Sólo que. . .algo paso.
Sigue sin averiguar que le pasó. Pero ya lo averiguará.¿