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ㅤ obsesión que corroe todo lo que toca.
El beso no se consuma, apenas siendo esa sádica hazaña en sembrar el anhelo, se aleja, guiñándole el ojo entre esa seriedad.
Retorna al dibujo, cambiando de página para iniciar el diseño que dedicaría a ella.
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ㅤ Un retorno que había significado la transición al otro extremo que destacaba al creador, lo que antes pudo verse como una intensidad insana, no contenida, abrasadora y que rozaba una locura que, aún en ratos de sosiego, se esforzaba en encubrir, ahora Meyer yace en esa
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ㅤ Estar en mis manos significa eso, muñeca, querrás tener encima cada tela que te envuelva siempre, aún si eso significa llenar toda mi fábrica de tus vestidos.⠀”⠀el tremebundo destello verde resplandece de uno de sus ojos, encarnizado, territorial, en esa pérfida
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ㅤ Reverencia que encontraba súbita, apenas sus córneas siguiendo con detalle cada gestualidad y acto ejecutado, sin quebrantar su postura firme, recta, inamovible, un encanto de ensueño tizna sus facciones, como si, un vivaz rayo de carisma, innegable, cáustico, cautivase
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ㅤ efluvio de su amabilidad, perfecta.
⠀“⠀Me es un enorme gusto conocerte, Lugat, permíteme presentarme.⠀”⠀con una lentitud exacta, propia, que emana control se incorpora, haciendo girar el sombrero de copa alrededor de su muñeca para ponerlo en su sitio, sobre su
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