Hay días en los que dar clase no cansa por enseñar. Cansa que te hablen mal, que te desafíen todo el tiempo, que naturalicen faltarte el respeto. La docencia se volvió sostener emocionalmente a otros mientras nadie sostiene al docente.
Lo bonito de la vida es que siempre nos da la opción de reiniciar.
Me duché, me tomé algo rico, me perdoné mis errores, armé un plan nuevo, agradecí… y mañana empiezo otra vez.
Deseo de todo corazón que tú también puedas hacerlo.
Que privilegio estar cansada por el trabajo que una vez le pediste al universo.
Que privilegio estar abrumada por crecimiento con el que antes soñabas.
Que privilegio ser desafiada por una vida que diseñaste con propósito.
Que privilegio crecido tanto que ya no te conformas con lo que antes solo tolerabas.
-Anónimo
Dedicar tiempo.
Porque el tiempo es lo más valioso que le podemos regalar a alguien.
Es hacer un hueco aunque la agenda esté llena.
Porque quien importa, siempre cabe.