Los vencedores no son hijos e hijas de Dios cualquiera, son personas entregados por completo porque nada de lo que el mundo o el enemigo les ha arrojado ha podido detenerlos.
Tu tarea es eliminar las distracciones, fortalecer tus convicciones y nutrir lo que Dios ha sembrado en ti. El objetivo no es empezar rápido, sino terminar fiel, arraigado y firme.
cuando permaneces conectado a Él, cuando moras en su presencia a diario, corres de otra manera. Corres con paz. Corres con claridad. Corres con perseverancia.
Permanece mientras corres
La carrera no se trata de ir más rápido, hacer más o seguir el ritmo de los demás. Se trata de perseverancia, fidelidad y de permanecer conectado con Aquel que te da fuerza. Este es un camino de toda la vida con Dios, cuya meta está en la eternidad.
La convicción no es terquedad; es claridad. Es saber lo que Dios ha dicho y elegir mantenerte firme en ello, incluso cuando otros siguen caminos diferentes.
«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.» (Juan 15:4)