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Una niña pidió permiso para ir al baño poco después del recreo, pero la maestra le respondió que no, porque “debía haber ido en el recreo”. Este tipo de prácticas, muy habituales en las escuelas, parecen inofensivas, pero pueden tener consecuencias serias para la salud y el bienestar de los niños.
Retener la orina no solo genera incomodidad, sino que aumenta el riesgo de desarrollar infecciones urinarias. En la infancia, estas infecciones son frecuentes y, si no se tratan adecuadamente, pueden producir fiebre, dolor abdominal, alteraciones en los riñones y hasta complicaciones a largo plazo. Muchos niños terminan en consultorios pediátricos con diagnósticos de infecciones urinarias justamente por hábitos adquiridos: no ir al baño cuando sienten la necesidad o posponer demasiado tiempo el momento.
La interocepción —la capacidad de escuchar y responder a las señales del propio cuerpo— es una habilidad vital que se construye en la infancia. Cuando los adultos condicionamos a los niños a “aguantar” porque no es el momento adecuado, les enseñamos a ignorar esas señales.
A este problema se suma otro, igualmente preocupante: la seguridad en los baños escolares. Muchos niños evitan ir al sanitario no solo por miedo a ser reprendidos, sino porque lo asocian con experiencias negativas: bromas pesadas, bullying o, en casos más graves, situaciones de abuso.
Por eso, además de permitirles ir cuando lo necesitan, las instituciones educativas deberían garantizar que los sanitarios sean espacios seguros. Una medida concreta sería contar con un cuidador o personal responsable en el área de baños, especialmente en los niveles iniciales y de primaria, para supervisar y acompañar de manera discreta. Esto ayudaría a prevenir incidentes y a dar confianza tanto a los niños como a las familias.
Entiendo que algunos docentes puedan pensar que estas salidas interrumpen la clase, pero debemos poner en la balanza: un derecho básico como ir al baño, la prevención de infecciones urinarias y la seguridad emocional y física de los niños siempre deben estar por encima de unos minutos de enseñanza.
También existen alternativas prácticas que ya aplican muchos maestros, como establecer señales con la mano para pedir permiso sin interrumpir demasiado, o llevar un registro discreto si un niño pide ir con demasiada frecuencia, de modo a detectar si hay una causa médica, ansiedad o simplemente necesidad de movimiento.
Al final, lo esencial es no perder de vista que los niños confían en nosotros para que respetemos sus necesidades y cuidemos de su integridad.
Ir al baño es un derecho humano básico, una necesidad fisiológica y también una oportunidad para educar en la escucha del propio cuerpo y en la seguridad dentro de la escuela.
12. ITAIPÚ
La mayor productora de energía del planeta, y durante mucho tiempo la mayor central hidroeléctrica. Se ubica en el límite entre Paraguay y Brasil; del lado paraguayo es interesantísima la visita guiada para entender cómo fue construida y cómo funciona esta bestia.
Los seguros y su importancia fue el tema desarrollado por técnicos de la Superintendencia de Seguros durante dos jornadas de capacitación en @itaipuparaguay, en las que participaron funcionarios de la binacional.
Facilitadores: Pedro González, Hugo Servián y Sonia Osorio.