might be a slow child but I remember as a kid I already knew that you werent supposed to touch insulation cause my dad always told me not to But the real fucking reason why i dont touch it is cause of this scene. Saw this shit and it Scared me straight
Me imagino a Javier Milei pronunciando un discurso histórico en unas Islas Malvinas recuperadas, con el mismo peso simbólico que tendría Marco Rubio hablando sobre el destino de Occidente frente al Partenón.
Dos escenarios cargados de historia. El Partenón, símbolo de los orígenes de nuestra civilización; las Malvinas, símbolo de su capacidad de recuperar aquello que parecía perdido.
Milei, contemplando el Atlántico, preguntándose con profunda tristeza cómo el Reino Unido, aquella nación que alguna vez fue una de las mayores joyas de Occidente, pudo llegar a semejante decadencia. Cómo una potencia que extendió su cultura, sus instituciones y sus valores por todos los continentes terminó enfrentándose al avance del islamismo radical dentro de sus propias fronteras, hasta el punto de poner en cuestión su identidad y su futuro.
Y desde unas Malvinas nuevamente argentinas, proclamando que su recuperación no representa una derrota de Occidente, sino una victoria de su civilización.
Un discurso que no celebre la decadencia británica, sino que lamente profundamente la posibilidad de perder a una de las naciones que hicieron grande a Occidente.
Un llamado al Reino Unido a despertar y decidir su destino: permitir que el extremismo islamista erosione los valores que lo hicieron grande o levantarse, recuperar su identidad y recordar lo que alguna vez supo ser.
Porque la recuperación de las Malvinas no sería solamente una victoria territorial argentina. Sería también un símbolo de que Occidente todavía tiene la voluntad de defender su legado y escribir un nuevo capítulo de grandeza.
Guarden tuit.