No le enseñes a tu hija a atender hombres. No le pidas que ponga la mesa mientras su padre y hermanos están sentados. No la mandes a cocinar ni a lavar para ellos. Deja de replicar la idea de que ellos son proveedores y nosotras cuidamos del hogar. Esa farsa sólo sirve para crear relaciones de poder peligrosas para las mujeres.