— Pff... ¡Fwahahaha!
Tremenda risotada que acaba de soltar al ver la espectacular destreza del gato naranja, y tanto lo impresionó el caótico acto que incluso lo aplaudió. Una maravilla, realmente.
— Ahh... Definitivamente estaré viniendo aquí con más frecuencia. La próxima +
+ de trabajo que ocuparé, pero también la idea de llevar una vida un poco más tranquila.
Y claro, las buenísimas condiciones climáticas de allí también.
De eso puede estar seguro, sería bastante interesante. Ya se dará la oportunidad, supone.
— ¡Vaya, así que tú también eres relativamente nuevo!
Se preguntaba si acaso estaría ocurriendo una migración de vampiros a aquella ciudad.
— Bueno, principalmente el nuevo puesto +
Oh, esa sí que es una escena digna de plasmar en un cuadro. Quizás intente retratarla de memoria, podría ser un desafío interesante.
— ¡Soy profesor de arte, de hecho! Vengo a ocupar un puesto en la escuela local, aunque no comienzo hasta la próxima semana.
Comentó aquello +
+ con una sonrisa, comiéndose más cucharadas del helado entremedio antes de que se derritiera.
— Al menos tengo margen para terminar de instalarme y recorrer un poco la zona.
Suavemente rió, y otra vez le habló al felino.
— ¡Grey, querido! Con tan buen carácter de seguro +
Y vaya que sí se entienden.
— ¡Encantado, encantado! Mi nombre es Damien Morningstar, es un placer.
Mano se llevó al pecho al presentarse, a su vez inclinando ligeramente la cabeza.
— Acabo de mudarme aquí así que supongo que estaremos viéndonos con frecuencia, tal vez~.
+ cargó en brazos, manos se llevó a las mejillas.
— ¡Aww, pero si eres una cosita preciosa! Estás perfecto para pintarte en un cuadro~.
Sí, se ha puesto a hablarle al gato.
— ¡Por supuesto, por supuesto! No hay ningún problema con eso.
Suavemente negó un par de veces. Suficiente era que el muchacho le ofrecía su ayuda de buena voluntad, no iba a ponerse quejoso por tener que esperar un poco.
Al fijar su mirada en el felino que el contrario +
Al hacerse presente el florista, con ojos ligeramente entrecerrados se quedó observándole, como si estuviese analizando algo. Poco después dejó escapar una risita para saludar como correspondía.
— Buenas noches, joven~.
+ con quizás un exagerado entusiasmo y la sonrisa más encantadora que podía mostrarse. Fue tras esto que finalmente se dignó a darle un sorbo al café, disfrutando del sabor.
— Oh~ suena a un fantástico lugar. Un sueño hecho realidad.
Honestamente, era un sitio bastante adecuado para que alguien como él pudiera hacer vida. Pero claro, esas cosas no se dicen en voz alta.
— ¡Que afortunado seré de tener a un amigo como tú entonces!
Exclamó aquello +
Ser Damien, un vampiro.
Ser capaz de levantar por lejos mucho más peso que un humano.
Proceder a pedirle ayuda a un humano para mover cajas porque eres un puto perezoso.
Siempre triunfando.
— ¡Se ve estupendo!
La mirada se le iluminó al recibir su café con su helado, y el detalle de la garrita dibujada en la superficie se le hacía tan lindo que casi le daba pena tener que arruinarlo. Con la cuchara decidió darle una probadita al helado primero.
— Vaya, pero no +
— Gracias, gracias~.
Cuando la carta le fue entregada, se tomó su tiempo leyendo todas las opciones hasta poder decidirse.
— ¡Quiero un café garrita dulce! Y si es con helado de vainilla mucho mejor.
Ya que podía agregarse, claramente no iba a desaprovechar la oportunidad. +
+ — Pues la verdad no me vendría mal algo de ayuda, porque son MUCHAS cajas. Acaban de llegarme las cosas de la mudanza hace...
Un momento que mira el reloj.
— Ah, diez minutos exactamente.
Informó puntual.
— ¡Alex entonces! Mi nombre es Damien Morningstar~ es un placer. +