Nunca veo la mañanera, no la soporto, me descompone y ya tengo edad de saber dónde y cómo desperdiciar mi tiempo, pero para mí hoy era importantísimo ver a la presidenta con A de ¡AUXILIO!
Y la única sensación que me dejó es un vacío en el estómago.
A mí me daría vergüenza ser Claudia Sheinbaum.
Durante décadas, las mujeres hemos tenido que luchar contra el prejuicio de que somos demasiado emocionales para gobernar; que el miedo, la ira, la susceptibilidad o los cambios hormonales nos vuelven menos aptas para ejercer el poder. Un estereotipo injusto que ha servido miles de veces para cerrarnos las puertas de los espacios de decisión.
Por eso me resulta particularmente lamentable ver a Presidenta con A proyectar, una y otra vez, precisamente aquello que tantas generaciones de mujeres tuvieron que demostrar que no las definía.
A mí me daría vergüenza ser Claudia Sheinbaum.
Me daría vergüenza aparecer ante el país con el rostro desencajado y perdido cuando las circunstancias exigen seguridad y serenidad; responder con enojo cuando hacen falta argumentos; mostrar irritación cuando se necesita inteligencia emocional y política; evadir cuando se requieren respuestas y recurrir a la soberbia cuando lo que corresponde es autoridad.
Porque la autoridad no se proclama, se ejerce. Y una banda presidencial no convierte automáticamente a nadie en estadista.
Me daría vergüenza intentar poner “cara de presidenta” mientras el rostro revela pavor, impotencia, incapacidad y la sensación permanente de estar acorralada. Me daría vergüenza observar cómo propios y ajenos me ignoran, me contradicen y me exhiben, mientras yo intento sostener una autoridad que cada vez es más fingida que real.
Pero quizá lo más grave sería descubrir que el poder que aparentemente ejerzo ni siquiera me pertenece.
Ser presidenta y parecer subordinada. Tener el cargo pero no el mando. Vivir en Palacio Nacional y transmitir la impresión o certeza de que las decisiones importantes se toman en otra parte, y yo solo soy la conserje.
Eso sí debe ser insoportable.
Porque una mujer llegando a la Presidencia de México debió haber significado una demostración formidable de capacidad, carácter, autonomía y liderazgo. Debió servir para sepultar definitivamente muchos de los prejuicios que durante décadas se utilizaron contra nosotras.
Y, sin embargo, la imagen que Claudia proyecta en sus peores momentos es exactamente la contraria: una presidenta irritable cuando es cuestionada, evasiva cuando no tiene respuestas, vulnerable cuando pierde el control de la narrativa y empeñada en representar una fortaleza que su propia cara desmiente.
Y me daría todavía más vergüenza saber que tuve frente a mí la oportunidad histórica de demostrar de qué es capaz una mujer con todo el poder del Estado en las manos… y haber elegido ejercerlo así.
#MorenaNarcoPolíticos #MorenaNarcoPartido #Mexico2027
Cierto Presidenta @Claudiashein, hacer listas es de fascistas. Dígale eso a la Consejera Jurídica de la Presidencia @LuisaAlcalde, para que ya empiece a hacer su trabajo, que nada tiene que ver con esto.
#BuenosDías 🤝
El Mencho es el #TipoDeCambio, digo el tipo qué cambió y más daño le ha hecho a los Estados Unidos Mexicanos; el #Dólar, ¿Qué?
🔴Post patrocinado por Walmart, Costco, Sam’s, Soriana, Chedraui.
Todo México, disfruten, pero prohibido olvidar🙏