A mi este chico, mitad guineano, mitad marroquí, criado en Cataluña, de religión musulmana, que celebra con banderas palestinas y que reniega de España, no me representa.
No es España. Llamadme lo que queráis.
Argentina ganó el Mundial en 2022 y un millón de personas salieron a celebrar en las calles de Buenos Aires. Sin quemar, sin destruir.
No es racismo, es evidencia.