Como venezolano, considero que su estructura debe conservarse, sin duda, como monumento, un Museo-Memorial que invite a reflexionar sobre las infinitas atrocidades vividas durante decadas de pranato chavista y, sobretodo, en homenaje a la resistencia de cada una de sus víctimas.
NO AL CIERRE DEL HELICOIDE
Los venezolanos tenéis que convertir ese edificio en un museo de la dictadura. Todo el mundo tiene que poder ver las atrocidades que se cometieron ahí. Recordar la historia para no repetirla.
Hoy quedó demostrado lo que se advirtió hace cuatro años, con la elección de Petro como presidente de Colombia:
La llegada de la extrema izquierda a Nariño pondría en riesgo el sistema democrático.
Tanto Petro como su heredero, Cepeda —mucho más peligroso y disciplinado que el presidente— amenazan con incendiar el país. No están dispuestos a entregar el poder a la oposición.
La derecha, la oposición y toda persona sensata que aprecie la democracia deben unirse en torno a Abelardo de la Espriella y deben comprometerse con la defensa fundamentalista de la soberanía popular.
La libertad, cuando se pierde, no se recupera fácilmente. Muchas vidas, hambre y miseria nos han costado a los venezolanos el capricho de algunos en 1998 y la cobardía de otros.
Los colombianos deben defender su país, si es necesario, con su vida.
Las transiciones políticas reales no ocurren en laboratorios perfectos ni entre personas que piensan igual.
Ocurren entre adversarios profundamente enfrentados, muchas veces después de años de persecución, abuso de poder y sufrimiento para una parte de la población. Así ha pasado en prácticamente todas las transiciones importantes de la historia contemporánea.
En España, tras la muerte de Franco, sectores del franquismo tuvieron que sentarse con quienes habían sido perseguidos por la dictadura para construir la transición democrática. En Sudáfrica, Nelson Mandela negoció con el aparato del apartheid. En Chile, después de Pinochet, hubo conversaciones y acuerdos con estructuras vinculadas al régimen militar. Incluso en Europa del Este, tras la caída del bloque soviético, muchas transiciones incluyeron pactos, garantías y negociaciones con sectores del antiguo poder.
Ninguna transición seria ocurre únicamente desde la emoción o desde la idea de justicia perfecta. Ocurre desde la correlación de fuerzas, la presión internacional, los intereses de los actores y la necesidad de evitar más sufrimiento y más caos.
Por eso, que María Corina Machado se reúna con sectores de la oposición tradicional, con figuras de la MUD o incluso con sectores vinculados al chavismo, no necesariamente debe interpretarse como traición. Puede ser, simplemente, parte del proceso inevitable de desmontar un sistema que lleva décadas enquistado en el poder.
Y es importante dejar algo claro: esto no significa equiparar moralmente a quienes han perseguido, encarcelado, torturado o destruido instituciones con una oposición que, en su gran mayoría, ha estado desarmada y ha sido víctima de la represión. Venezuela no ha vivido un conflicto entre dos bandos equivalentes. El aparato del poder ha sido quien ha controlado las armas, las cárceles, los tribunales y la persecución política.
Sin embargo, la historia demuestra que incluso en contextos así, las transiciones suelen requerir conversaciones incómodas. Estados Unidos, Europa y otros actores internacionales históricamente han impulsado procesos donde se crean puentes incluso con figuras del poder saliente, porque las transiciones necesitan interlocutores dentro del sistema para poder ejecutarse. No se trata de amistad ni de absolución moral; se trata de construir una salida viable.
Y sí, es completamente posible que en algún momento existan conversaciones indirectas o directas con figuras del alto chavismo, incluso con personas muy cuestionadas. Eso ha pasado en casi todas las transiciones del mundo. Lo importante no es la foto de una reunión. Lo importante es hacia dónde conduce esa negociación.
La gente tiene derecho a sentir dolor, rabia o decepción después de tantos años de sufrimiento en Venezuela. Pero también hay que entender que una transición no siempre se parece a la justicia absoluta que uno soñó. A veces se parece más a una operación compleja para evitar que el país siga hundiéndose.
Si el objetivo final es recuperar la democracia, liberar presos políticos, permitir elecciones reales, reconstruir las instituciones y abrir el camino para que los venezolanos vuelvan a vivir en libertad, entonces muchas conversaciones incómodas probablemente serán necesarias.
Las transiciones no son bonitas. Son tensas, imperfectas y contradictorias. Pero la historia demuestra que, muchas veces, son precisamente esas conversaciones las que terminan abriendo la puerta al cambio.
Yo nunca hago las cosas esperando algo a cambio, pero que chimbo cuando la gente termina siendo mal agradecida y olvida todo lo que pudiste hacer por ellos.
En enero escribí cómo Omaira Navas recibió a su hijo Ramón Centeno y luego murió. En mayo, Carmen Navas supo lo que le hicieron a su hijo Víctor Hugo Quero y falleció.
Omaira y Carmen, como otras tantas, son víctimas de las desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias.
No aguantó el dolor. Con tanto afán buscó al hijo que fue a su reencuentro. Descanse en paz señora Carmen. Ha sido usted un ejemplo de fortaleza y amor inagotable.
La crueldad de este régimen vuelve a mostrar que no tiene límites, no les basto con la vida de Víctor, sino también con la de su madre ambos son víctimas del cinismo de este sistema.
No callaremos ante la injusticia, mañana nos vemos en la puerta Tamanaco de la UCV, 11:00 am.
CARMEN NAVAS 💔se fue de este plano sin tener certezas de cuando falleció su hijo, la llevaron a la muerte.
El chavismo tiene que morir.
#GeneraciónIndependencia
No voy a descansar hasta que TODOS los chavistas malnacidos paguen todo el daño, todo el mal, toda la muerte, todo el dolor, todo el sufrimiento, todas las familias que rompieron.
No solo destruyeron nuestra patria, rompieron nuestro tejido social, mancharon nuestro gentilicio, quebraron y mataron a nuestros abuelos de soledad, hambre y depresión.
El infierno es poco castigo para ellos.
No solo cae Alex Saab.
Con él, se desploma definitivamente todo el aparato de propaganda y extorsión que adelantaban voces como las de Karvajalino, Indira Urbaneja y Roi López.
Todo el entramado que rodeaba a Saab, podrido y corrupto, deberá de ser desmontado y con ello quedará expuesta una de las facciones más delincuenciales de la tiranía chavista.
Trump acaba de dar una clase magistral de poder real.
Sin fanfarrias ni declaraciones públicas, envió dos destructores navales a cruzar el Estrecho de Ormuz para demostrar, con hechos, que el paso está limpio de minas. Un mensaje silencioso pero contundente: el camino queda abierto para el transporte internacional.
El IRGC quedó expuesto. Sus amenazas, vacías.
Ahora Irán no podrá exportar ni un solo barril de petróleo hasta que se siente a negociar en los términos que imponga Washington.
Y hay quienes todavía creen que Trump improvisa.