Cómo presidente de la República le solicito al señor Abelardo de la Espriella poner fin al díscurso del odio.
Si no se responsabiliza de la.palabra va hacer matar a la ciudadanía colombiana como en el pasado.
Nadie en campaña debe ir armado, el debate político es sobre argumentos.e inteligencia, no sobre la fuerza.
No es por la razón o la fuerza, es solo por la razón.
Invito a las dos campañas.a construir un comité para la tranquilidad ciudadana que haga.que el paia defina su futuro con tranquilidad. Que atempere ánimos y estudie lugares de exacerbación para limittlnentte responsables de ambas campaña.
invito a la fiscal general de la nacion a actuar de inmediato e invito.a la sociedad colombiana a no dejar que la fuerza se tome el debate
Atemperar los ánimos y dejar que todo se defina en las urnas.
Más allá de las diferencias ideológicas, nos enfrentamos a una crisis de principios. Cuando el aplauso colectivo se dirige hacia la arrogancia, nos olvidamos de valorar la integridad. Es momento de preguntarnos qué tipo de ciudadanos estamos formando y qué legado queremos dejar,
El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante. sus datos no son norma pública. Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista, porque debiendo estar quietos los algoritmos del software de conteo y escrutinios, en la última semana fueron variados en tres oportunidades y agregaron 800.000 cédulas más de personas que no están en el censo oficial presentado.
Hay dos censos en este momento, el oficial y el del software de los hermanos Bautista que tiene 800.000 personas adicionales.
Las mesas ya impugnadas demuestran que centenares de miles de votos fueron agregados.s8n existencia de sufragantes.
Por tanto y conforme a la ley, los resultados vinculantes que el presidente atenderá y aceptará son los de las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces de la República.