Te pedimos, Virgencita de Luján, que protejas, ilumines y fortalezcas a nuestra Selección. Dales fuerza física y espiritual, claridad mental, fe y esperanza a cada uno de los jugadores, al cuerpo técnico y a todo el pueblo argentino.
igual que espectacular debe ser poder irte de vacaciones cada vez que tenes el corazón roto en vez de tener que seguir con tu vida y llorar en la ducha mientras se te enfría el agua