Exactamente a las ocho y cuarto de la mañana del 6 de agosto de 1945, hora japonesa, en el momento en que la bomba atómica estalló sobre Hiroshima, la señorita Toshiko Sasaki, empleada del departamento de personal de East Asia Tin Works, acababa de sentarse en su puesto en la oficina de la planta y estaba volviendo la cabeza para hablar con la chica del escritorio de al lado.
Así comienza "Hiroshima" de John Hersey. En mi opinión, la mejor pieza periodística de la historia.
31.000 palabras que ocuparon todo el New Yorker del 23 de agosto de 1946 (poco más de un año después de la bomba), y cambiaron la opinión pública estadounidense para siempre.
Hasta ese momento, la 2ª Guerra Mundial había sido una epopeya donde los americanos solo eran héroes. Con "Hiroshima", Hersey puso delante de sus ojos el horror. *Su* horror.