Un país que pone más esfuerzo en perseguir al que se fuma un cigarro, al autónomo que debe 40€ de cuota o al bar que saca una mesa de más que en controlar sus fronteras para detener una invasión, es un país fallido.
si entras a un país para trabajar, respetar sus leyes, integrarte y aportar, bienvenido seas, da igual tu origen, tu nacionalidad o tu religión, pero si vienes a delinquir, generar inseguridad o despreciar las normas del país que te acoge, no tienes nada que hacer aquí