Una lección sin dolor no tiene sentido. Eso es porque no se puede ganar algo sin sacrificar algo a cambio.
Sin embargo, una vez que hayas soportado el dolor y lo hayas superado, ganarás un corazón que es más fuerte que todo lo demás.
Así es, un corazón de acero.
"From my first day, the people took to me straight away when they didn't have to and I'll never be able to say thank you enough."
Go and smash it in Barcelona, @anthonygordon 🖤🤍
Mis abuelos estuvieron casados durante 60 años.
Un día le pregunté a mi abuelo:
“¿Cuál es el secreto para amar a la misma mujer toda la vida?”
Él no se rió.
No dijo “comunicación”.
Él no dijo "noches de citas".
Miró a mi abuela, que estaba en la cocina, y dijo:
“No amas a la misma mujer.”
Eso me confundió.
Dijo: «Ella cambia cada pocos años. Y si no actualizas tu amor por ella, la pierdes».
Me dijo que la chica con la que se casó a los 22 años no era la misma mujer a los 30.
La maternidad la cambió.
La pérdida la cambió.
El tiempo la cambió.
“A los 40”, dijo, “ella necesitaba respeto más que romance.
A sus 50 años, necesitaba más compañía que pasión.
A sus 60 años, necesitaba presencia más que promesas”.
Y cada vez que ella cambiaba, él tenía una opción:
Quejarse de que ella “no es como solía ser”.
O aprenderla de nuevo.
Dijo que el mayor error que cometen los hombres es éste:
Se enamoran una vez.
Entonces deja de prestar atención.
“Amar a una mujer para toda la vida”, me dijo,
“está decidiendo seguir sintiendo curiosidad por ella”.
No asumas que la conoces.
No la congeles en la versión que conociste.
Se reclinó y dijo algo que nunca olvidaré:
“Si dejas de estudiarla, alguien más lo hará eventualmente”.
Sesenta años.
No porque fuera fácil.
Porque él seguía reaprendiéndola.
Sumido en una depresión autodestructiva que me hizo aceptar que me iría de este mundo por mi propia mano, grabó este y otros vídeos la persona que construí para superarlos.
Puedo decir sin miedo a equivocarme que podrías ser mejor es uno de los mejores vídeos de todo Youtube España.
Casi 20 minutos de un vídeo sin cortes ni miniatura que llegaron al corazón de 80.000 personas.
A día de hoy todavía me cuesta volver a escucharme.
Esos momentos de mi vida se sienten borrosos, como si hubiera estado sumido en una especie de trance que creó a una persona capaz de sobrevivirlos. Una persona que no consigo volver a ser.
Mi yo de esta época se erige hoy como un juez implacable que me muestra aquello que alcancé a ser, e ilumina con una oscuridad radiante el cisma entre lo que soy y lo que fui.
Es terrible idealizar un momento de mi vida en que me daba igual seguir en ella, pero mirando atrás, me sentía invulnerable ante todo menos ante mí mismo. El mundo no era capaz de dañarme y el único juicio al que me sometía era el mío.
En cierto modo, era un superhombre. Creaba mi propia manera de vivir desde la inmensidad de una vida que había aceptado apagarse.
Preso en la Bastilla de mi mente, pero libre frente al mundo.
Me duele mirar a los ojos a este Ramiro porque siento que se sentiría decepcionado de lo que soy hoy.
Transijo muchos actos que él jamás hubiera tolerado. Bajo las métricas que creamos juntos, soy débil.
Enfrentado al mayor de los abismos, encontré la mayor de las fuerzas, pero en ese pulso contrarreloj la única salida que posponía la tijera de Átropos era, paradójicamente, dejar de pelear.
En el juego que no se puede ganar y perder es final, la única respuesta es retirarse.
Valentía cobarde.
Como culé, una alegría. Como aficionado al fútbol, una decepción. El tiempo dirá quien tuvo la culpa de esto pero yo sigo pensando que Xabi es un enorme entrenador y lo demostrará (Liverpool en verano está más que cantado), simplemente no estaban hechos el uno para el otro. Me da pena por él porque me cae bien pero me alegro por el karma del madridismo por meterse tanto con Xavi. Al final el nuestro nos salió bastante mejor