La que cuida también necesita que la cuiden. La que da sorpresas también necesita recibirlas. La que piensa en todo el mundo también necesita que piensen en ella.
Cuando una mujer se relaja, todo se acomoda. La energía femenina no corre, no persigue, no se desespera. Simplemente confía en su magnetismo y permite que la vida llegue con suavidad y abundancia.
Vi un TikTok sobre una chica que decía que no se queda enojada por mucho tiempo porque o lo va a resolver o no hay nada que se pueda hacer al respecto. Y tan simple como suena, es tan simple como es en realidad.
La felicidad es subestimada. La pintan como éxtasis, pero casi siempre es calma. Es la ausencia de problemas urgentes. Es un domingo por la tarde sin nada que resolver.
En realidad, la fidelidad, la lealtad y la honestidad no nacen del amor que sientes por el otro, sino del amor que te tienes a ti, es disciplina del alma, es respeto a tu palabra, es congruencia con tus valores, es inteligencia emocional en acción, la fidelidad y la lealtad no son una prueba de amor, sino una prueba de integridad personal.
Yo nací para el amor romántico, los asados familiares de domingo, los besos, el tiempo de calidad, estar acostada en el pecho de la persona que amo, los gestos, sentir mucho, todo eso.