madurar es volver a conectar con la chica rara de 14 años que llevas dentro, que sabía exactamente quién era antes de que el mundo intentara convencerla de lo contrario
Los propósitos de Año Nuevo de Virginia Woolf en 1931: “No tener ninguno. No estar atada. Ser libre y amable conmigo misma. A veces leer, a veces no leer. Salir, sí, pero quedarme en casa a pesar de que me inviten. En cuanto a la ropa, creo que compraré una buena”.