No podemos obligar a los demás a pensar igual que uno mismo. Gente cada uno es libre de pensar y de opinar lo que quiere. No me quieras venir a la lavar la cabeza. Yo respeto tus ideologías, vos respeta las mías. Fin.
Un día se te quita el miedo de perder a las personas, de empezar de cero, te vuelves adicta a tu tranquilidad y aunque a veces la soledad duela y los nuevos comienzos sean difíciles, entenderás que siempre vas primero y que por nadie vale la pena apagarse, descoserse o romperse.