Natalia Melmann; 15 años, era abanderada, una familia presente; su "error" fue estar caminando a la mañana temprano por el centro de Miramar, después de estar en un boliche (ya la habian marcado dias antes como el "regalo" de un comisario de la bonaerense)
si acaban de matar a tu sobrina y en lo único que pensas es en escupir odio contra mujeres que no tienen absolutamente nada que ver, déjame decirte que sos un potencial violento más
Milei dijo sobre el aborto: “La sociedad argentina hizo un desastre. Para que vos tengas semejante caída en la tasa de reproducción, vos hiciste un desastre. Acá hay un genocidio. La señora Plager es cómplice de todos esos asesinatos, y no solo eso, esa sorete...”.
De verdad tenemos que replantearnos todo. Esto ya no pasa por ideologías ni por posiciones personales frente a determinados temas. Un presidente puede estar a favor o en contra de una ley, puede discutirla, criticarla o proponer su modificación. Lo que no puede hacer es llamar “genocidio” a un derecho reconocido por la ley, acusar de “asesina” a una periodista en plena entrevista y degradar el debate público al nivel de una agresión personal.
Además, reducir la caída en la tasa de reproducción a la ley del aborto, desconociendo todos los otros factores que inciden en ese fenómeno, demuestra el nivel de precariedad intelectual con el que razona. Las parejas tienen menos hijos por múltiples razones, que van desde las económicas, laborales, culturales, habitacionales, hasta personales y generacionales. Ignorar todo eso para acomodar la realidad a su fanatismo no es pensamiento crítico. Es prejuicio disfrazado de diagnóstico.
Milei no tiene ningún límite institucional, humano ni democrático. Y eso, en un presidente, es una señal de deterioro gravísima para nuestro país.
Quien no se reconoce como parte de un tejido social difícilmente entienda la importancia de la educación pública de calidad para todos. Tampoco podrá ver que en el destino de los demás se juega, inevitablemente, el propio.