Según el periódico danés Politiken, EEUU dejó un cementerio tóxico mucho más grave de lo que se creía en Groenlandia, donde llegaron a tener alrededor de 50 bases militares nucleares en la época de la Guerra Fría.
Al abandonar las bases, EEUU enterró bajo el hielo cientos de barriles con combustible diésel, agua radiactiva y metales pesados... pero con el paso de los años el hielo se derritió y las toxinas que debían permanecer enterradas, ahora están en la superficie.
No contentos con destruir Groenlandia una vez, quieren volver allí para volverla a destruir del todo.