Pero si es que ser de derechas no es esto. He vivido muchos años en el norte de Europa, y allí ser de derechas implica ser liberal, defender por ejemplo que los impuestos desincentivan a las empresas o que las ayudas sociales fomentan la pereza, cosas con las que puedes estar más o menos de acuerdo, pero que tienen una base teórica coherente. Izquierda y derecha allí debaten con argumentos sobre esta base. Lo que nosotros tenemos en España no es una derecha que confronte a la izquierda con sus ideas, sino un grupo de dirigentes como Ayuso, cuya única estrategia política es la búsqueda constante de la provocación y la ocurrencia más estridente, ya hasta en cuestiones que cuentan con un consenso internacional abrumador, como que lo de Gaza es un genocidio que viola sistemática y masivamente el derecho internacional. Nos hemos resignado a creer que lo que tenemos en España es “la derecha”, pero en realidad ya no representa una posición ideológica frente a la izquierda, sino un espectáculo de irracionalidad continua sin proyecto político alguno. Eso no es derecha.