Hay despidos, falta comida en los comedores de los barrios, nadie llega a fin de mes y se viene un paro general el 9 pero el presidente llama a un gabinete de crisis por lo que pasa en Medio Oriente. O sea, nos suma a un conflicto del que no somos parte. Nada tiene sentido. Fin.
A veces esperamos tanto, queremos tanto, deseamos tanto algo, que llega un momento en el que nos cansamos y ya no queremos ni esperamos ese beso, esa muestra de amor, esa disculpa, simplemente seguimos adelante sin esperar nada de nadie, soltamos aquello que nunca llegó.
Yo no odio a nadie, ni siquiera me cae mal la gente que se portó horrible. Hace rato entendí que a veces las acciones de las personas tienen más que ver con ellos mismos que conmigo. Uno vive más tranquilo cuando perdona y sigue adelante.