Eso no nos va a dar control, sólo nos van a etiquetar como vacas y vamos a estar a su merced. ¡Sabes cómo son! Van a querer que actuemos cuando no queramos o a la inversa. Es injusto no poder decidir.
Ay, que linda, gracias, ahora parezco tomate, jo. Uhm, tú sabes, lo de siempre, vengo a convencerte de que no firmes los acuerdos. —Y bateó las pestañas.