—¿Enserio? Bueno, tienes mi permiso para comerme.
Una manita sobre su pecho, levemente en un pánico fingido al ver su cachete masticado.
—Pero ten cuidado.
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simula sacar un trozo de su cachetito, apartándose para fingir masticar.
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──── mmh, sabes a miel en manzanas dulces. ¡podría comerte todo el tiempo!
comenta en lo alto, con una sonrisa amplia en sus labios.
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son dos bracitos del angelito que rodean el cuerpo ajeno, ceñiendo ambos con firmeza. ha guardado silencio, uno que prolonga por varios segundos... tic-toc, el corazón del gran maestro llama su atención, es tan divino de oír.
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—A lo largo de mi vida...supongo que siempre he estado de aquí para allá, así que nunca me ha dado tiempo a dejar que mis sentimientos flroecieran del todo .
Dijo riéndose levemente, rascándose con la mano libre el mentón.
—Pero últimamente, supongo que siento algo, sí.
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──── hay gente que prefiere hasta ser golpeada que abrazada.
comenta con gracia, riendo brevemente después. no se mueve, se mantiene ahí, vacilando entre dichos y movimientos de sus manos.
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──── no tengo el hábito de ser abrazada con frecuencia.
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—¿Un beso apasionado? ¿Una cena bajo las estrellas? Son cosas que realmente me gustarían experimentar. La acción está bien pero ese romance es...algo mágico.
Y es que incluso el gran maestro, que sí que parecía gustarle alguna que otra novela bélica, era fan del romance.
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ese guiño la desencajó por completo, volviendo sus pupilas dilatadas y un inmenso calor abrazando su anatomía.
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──── sinceramente, pensé que tú eras más de batallas. conflictos bélicos y así... pero veo que soñar con romance también es lo tuyo.
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──── ¿te gustan los abrazos, varka?
preguntó de un momento a otro, permaneciendo en la misma postura. una de sus manos jugaba por el antebrazo ajeno, repasando sus prendas con el índice en un constante vaivén.
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—Soy más fan de los finales acordes a los romances, un beso pasional, amor puro, incluso alguna escena más.
Era un pillín a veces, pero no iba a malas, le dedicó un guiño a la contraria y volvería a su pose inicial, un poco alejado.
—Pero si quieres otra cosa, está bien.
Un rubor en las mejillas del gran maestro, diferente al de generado por la bebida, se hacía notar cuando la contraria le limpiaba los restos de bebida.
—Exactamente, dos personajes bien escritos para una buena novela ¿De que será?
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