🚴Si las grandes vueltas por etapas no metieran en la 4ª jornada una collada Beixalís o en la 6ª un Tourmalet de la vida, probablemente no estarían sentenciadas a las primeras de cambio. Para la gran mayoría de aficionados, a priori, tanto en el Tour como en LaVuelta, era facilísimo de vaticinar.
Dicho esto, si las 3 Grandes volvieran a ser como antes, con su prólogo o CRE de inicio, primera semana para sprinters, segunda para aventureros, escapadas, fugas, con media montaña, emboscadas, etc. y la tercera con las etapas decisivas de alta montaña para los que disputan la General, quizás tampoco estarían sentenciadas antes de tiempo.
Hace tiempo que no hago un hilo, pero gracias al ruido que están haciendo algunos culés, aquí llega tras los ataques al @AthleticClub y al @Atleti
un hilo necesario sobre cómo funciona el relato del FC Barcelona.
Una lección de cómo la propaganda, la falta de ética en los fichajes y el beneplácito institucional han sostenido un club en bancarrota técnica.
Abro hilo para desgranar sus artimañas.
El modus operandi con los fichajes siempre es el mismo: asfixia mediática de inicio sin poner un euro sobre la mesa.
En lugar de sentarse a negociar de club a club respetando los tiempos, activan la maquinaria mediática pro-culé para desestabilizar al futbolista desde el día uno.
Lo de poner el precio lo harán después de que su máquina de fango haya allanado el terreno.
Antes deben ponen al jugador "a los pies de los caballos".
Filtran a periódicos afines, tuiteros fanatizados e influencers desquiciados que "el jugador solo quiere vestir de azulgrana" y que "ha rechazado a otros grandes".
Generan una narrativa donde parece que el club origen le está reteniendo en contra de su voluntad.
Caso Nico Williams (verano 2024): semanas de acoso mediático, programas enteros dando por hecho su fichaje, montajes grotescos con IA vistiéndolo de azulgrana y chantaje emocional al Athletic Club.
¿La realidad?
Ni tenían margen de Fair Play ni capacidad real de pagar la cláusula de golpe sin hacer malabares o que las instituciones públicas le echaran una manita.
El caso con Julián Álvarez y el Atlético de Madrid va por la misma senda.
Filtraciones constantes en prensa afín para enturbiar el ambiente y presionar a la directiva colchonera, intentando imponer un precio de derribo o fórmulas de pago estrafalarias mediante chantaje reputacional.
¿Con la Premier hacen lo mismo?
Ni de puta coña.
Van a por Gordon, pagan los 80 millones al Newcastle y punto.
Sin filtraciones previas de "el jugador está loco por venir", sin montajes, sin presión pública.
Porque la prensa inglesa te parte la cara y el daño de imagen internacional no lo aguantan.
Con clubs españoles o sudamericanos se permiten el lujo de forzar.
Para que la narrativa cale globalmente, la maquinaria no escatima.
Usan de altavoz a gurús de las redes tipo Fabrizio Romano a golpe de filtraciones privilegiadas e interpretaciones sesgadas en medios sudamericanos abiertamente alineados para colar la idea de que "todos los cracks sueñan con ir gratis o cobrando en chapas de Alf ¿No lo sabéis? Alf ha vuelto...¡En forma de chapa!".
Hablemos del fraude de las inscripciones y los favores políticos.
Mientras cualquier club de Primera División sufre descensos administrativos o bloqueos de fichajes si se pasa un euro del límite salarial, el Barça lleva años "cayendo de pie" gracias a la flexibilidad a la carta de LaLiga.
La paradoja Tebas: un reglamento de Control Económico diseñado para ser inflexible que, sin embargo, ha visto cómo se aceptaban avales personales de la junta a última hora, prórrogas sospechosas y la venta ficticia de activos futuros para poder inscribir sobre la bocina en cada mercado.
El desparrame.
El truco de las "palancas": vender porcentajes de Barca Vision o Barça Studios a fondos fantasma que prometen pagar X millones...para luego no pagar un duro.
Dan el alta al jugador con ese ingreso teórico en el balance, y cuando la pasta no llega, se buscan otra triquiñuela para no ser sancionados.
Van con la chorra fuera y se la pela.
Pero la estratagema más rastrera para inscribir es el uso de las lesiones de larga duración.
Aprovechar bajas desgraciadas de compañeros (como las de Gavi, Christensen o Araújo) para acogerse al artículo de emergencia e inscribir sustitutos o nuevos fichajes que nada tienen que ver con la posición.
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@PacoGrandeTVE@felipedelcampo Paco, en la época de la censura habrías sido Director General. Si usan imágenes reales, vulneran los derechos de autor, y si recurren a la inteligencia artificial, también lo criticas. Es un sinvivir...
Soy un árbitro honesto y honrado.
Son los años 2000 y llevo un par de temporadas arbitrando en Segunda División. Soy un árbitro discreto y del montón.
Pero un día, un colega me hace una confidencia.
—Si haces los cursos de coaching que imparte el hijo del vicepresidente, te ayudará a ascender.
Me informo. Pago y sigo los cursos. Al fin y al cabo, si mi colega dice la verdad, la inversión se amortizará rápidamente.
Mis informes arbitrales no son especialmente buenos, pero al final de la temporada llega la sorpresa: recibo una llamada.
Es «él». La mano derecha del presidente.
A Primera. Me felicita y me pregunta si sé lo que es «la familia».
Llevo media decena de partidos en Primera y, poco después, me designan para mi primer gran partido: el Camp Nou.
Suena mi teléfono.
—Fui tu coach, ¿recuerdas? También hago de chófer. Voy a recogerte al aeropuerto, si te parece. Ah, y es gratis.
—Genial, vale —respondo.
Me quedo pensando: ¿por qué es gratis? ¿Quién lo paga? No importa.
Llega el día del partido. El hijo del vicepresidente viene a buscarme a la hora prevista. Conoce muy bien Barcelona.
—Vamos a parar en un bar —me dice durante el trayecto.
Allí está su padre. Lleva casi veinte años en el Comité.
—Confío en ti. Desde siempre. Con Victoriano hicimos lo necesario con el índice para que subieras a Primera. Eres muy bueno, así que no me decepciones. ¿Juegas al póker?
Nos hacemos una foto. Me cuenta mil historias.
Subimos de nuevo al coche con Javer, dirección al estadio.
—El Barça se juega mucho. Sabes lo que tienes que hacer —me dice.
Llegamos al estadio. Baja también del coche y me acompaña hasta los vestuarios. Saluda a todo el mundo. Todos le conocen.
—Fui jugador del filial y ahora juego con los veteranos —me explica—. También colaboro con el club, haciendo informes arbitrales, pero esto se queda entre nosotros. No te he dicho nada.
Me deja delante de la puerta de los vestuarios.
—Tranquilo y que tengas un buen partido. Nos vemos luego.
Tengo mil pensamientos en la cabeza de todo lo que ha sucedido, pero no hay tiempo. Tengo que concentrarme. Me preparo, salgo al terreno de juego y empieza el partido.
Minuto 3.
Jugada polémica en el área del Barça. Parece penalti.
No sé.
No pito.
No, no era penalti.
¿O sí?
Al terminar el partido vuelvo a mirar la jugada. Era penalti. Bueno… interpretable.
Espero que el Comité piense lo mismo y no sea demasiado riguroso.
Obtuve una buena nota.
Pasan un par de semanas.
Champagne.
Me han designado para la semifinal de Copa.
Es una buena noticia. Estoy en buen camino para seguir en la élite. Tengo una hipoteca. Debo mantenerme en Primera.
Veinte años han pasado. Varias temporadas en Primera. Mi gran recuerdo profesional es el día en que me nombraron árbitro internacional y llegué a pitar unos octavos de final de la Europa League.
Pero lo más importante está en el plano personal. Terminé de pagar la hipoteca de mi casa y pude cubrir todos los gastos de los estudios de mis hijos.
Un día, cenando con unos amigos, uno de ellos me pregunta:
—¿Has oído lo de la SER? ¿Lo de Negreira? El Barça ha pagado siete millones al vicepresidente de los árbitros, y su hijo estuvo acompañando a los árbitros hasta hace nada y dando cursos.
Me quedo perplejo. No me lo puedo creer. De repente, me vienen mil recuerdos a la cabeza: los cursos, aquella llamada, los acompañamientos, el bar, las notas, las concentraciones… Me quedo pensando si hubo insinuaciones.
—¿Has oído la noticia? —me pregunta mi amigo, interrumpiendo mis pensamientos—. ¿Hubo algo raro?
Miro a mi amigo y le respondo:
—A mí nunca me han dado instrucciones. Y puedo poner la mano en el fuego por que ningún árbitro ha recibido dinero.
Soy un árbitro honesto y honrado.