En el mundial y en Irapuato.
@ClubIrapuato es el equipo de mi ciudad y en estos días he pensado bastante. ¿Que jugadores mundialistas estuvieron en la trinca? Y pues gracias San Google, pude hacer este hilo.
🇭🇹 Fuerte. Las palabras de Duckens Nazon, jugador de Haití, en la previa al partido que les dio su clasificación al Mundial:
"Hay gente que no tiene nada en el bolsillo. Solo cuentan con nosotros. Y hoy los podemos hacer llorar de alegría. Démosle eso. No los defraudemos".
‘Los parones de selecciones van a matar el fútbol’, masculló, dando una calada a un cigarrillo y mirando al horizonte mientras apuraba el café.
Dígale eso usted a los escoceses -si es que ya se han despertado-, que acaban de meterse en un Mundial tras 28 años de ausencia, o a los irlandeses, que remontaron de forma agónica en Budapest con un hat trick de un tipo apellidado ‘Loro’, lo que les permite seguir en la carrera mundialista.
Dígale usted que es mucho mejor el fútbol de clubes. Hágalo con esa rotundidad en Haití, uno de los pueblos más pobres del planeta que vio como hace 15 años un terremoto mataba a más de 300.000 personas y que esta noche han sellado su clasificación para jugar un Mundial 52 años después de su participación en Alemania 1974.
Pille un avión, vuele a Willemstad -capital de Curazao- y dígale usted a los 170.000 habitantes de esa isla caribeña que el fútbol de selecciones es tedioso. Curazao se metió ayer en su primer Mundial siendo el país más pequeño y con menos población en lograr ese hito. Le acompaña Panamá y podría hacerlo Surinam en marzo.
Dígale a Bolivia, que aún sigue llorando a Xabier Azkargorta, o a Vedat Muriqi -que capitanea a Kosovo hacia lo imposible- que el fútbol de selecciones no renta. Dígale a los iraquís que las selecciones menores no interesan, cuando ayer dejaron en la cuneta al poder y lobby económico de los Emirates Árabes Unidos en el minuto 17 del añadido e irán a la repesca internacional (marzo).
Dile a Mbemba, Bakambu o Bongonda que el fútbol africano es de frikis, cuando los leopardos de la República Democrática del Congo han apeado a dos gigantes del continente como Camerún y Nigeria para seguir soñando con poder pisar Norteamérica el próximo verano.
Hablemos claro y mirándonos a los ojos. A nadie le apetece cortar la actividad de las grandes ligas, pero la historia y el orgullo de un país es algo lo suficientemente importante como para que nuestro interés local se anteponga. La identidad y el sentido de pertenencia de un país a través del fútbol es un plato ‘gourmet’ que se cocina a fuego lento. Sin esos ‘inoportunos’ parones no habría las escenas que están dando la vuelta al mundo.
✍️ @Borja_Pardo
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