¡Haya paz, por favor!
No nos hallamos en 2012.
Las cifras de asistencia del espectáculo de Lady Gaga no son un instrumento cuantitativo al servicio de rivalidades obsoletas con Madonna.
Son recuentos que simbolizan su indiscutible clímax en 2025, tras 17 años de trayectoria.
El uso de “joto” como insulto por parte de mujeres cis heterosexuales no es equivalente al uso de términos como “zorra,” “perra” o “puta” por parte de hombres gays debido a las diferencias en el contexto histórico y de poder que rodean estas palabras. No sólo importa el insulto, importa quién lo dice y desde dónde.
“Joto” ha sido históricamente usado para deshumanizar y oprimir a hombres homosexuales en una sociedad homofóbica, mientras que palabras como “zorra” o “puta” se han utilizado para controlar, humillar y someter a las mujeres dentro de un sistema patriarcal. Hasta aquí, hay equivalencias. Insultos usados en sistemas de opresión: misoginia y homofobia.
Pero también MATICES. Cuando los hombres gays usan esos términos entre ellos o hacia mujeres cis heterosexuales, el impacto es distinto porque no proviene de una posición de poder estructural sobre nosotras. Sí, los hombres gays son varones, pero no tienen del mismo poder patriarcal que, por ejemplo, los hombres cis heteros.
Recuerden: todos los hombres son machistas, pero no todos son patriarcas.
Un hombre gay no cuenta con privilegios patriarcales, de ahí que los insultos hacia ellos sean desde la misoginia, por ejemplo, nombrarlos en femenino. En cambio las mujeres cis hetero, sí tenemos privilegios por encima de los hombres gays: el privilegio hetero, que no es otra cosa que no ser perseguidas por nuestra orientación sexual. Es decir, los hombres gays viven machismo, misoginia y homofobia. Las mujeres cis heteros vivimos machismo y misoginia, pero no homofobia.
Un insulto misógino no tiene la misma carga simbólica si lo dice alguien con poder patriarcal a si lo dice alguien que también vive machismo y misoginia. No deja de ser insulto, pero una cosa es sólo insultar desde un lugar de subalternidad y otra hacerlo desde un lugar de poder reproduciendo un sistema de opresión.
Perra”, “zorra ”, “puta” son insultos atravesados por el machismo y la misoginia, misma que afecta tanto mujeres como a los hombres gays. En cambio “joto” es atravesado por la homofobia que las mujeres cis heterosexuales no vivimos. Por el lugar que ocupamos en la matriz de opresiones el uso de “joto” siempre será más violento por parte de las mujeres cis heterosexuales, que el “puta” por parte de los hombres gays. Cuando las mujeres cis usan “joto” perpetúan un sistema homofóbico al ejercer poder simbólico sobre una identidad históricamente marginada por el ejercicio de su sexualidad. Que una mujer cis hetero, que no vive homofobia use “joto” como insulto siempre será violento porque las mujeres cis heterosexuales no vivimos homofobia y hasta nos beneficiamos de ella.
Sí, las mujeres no siempre son las víctimas y también pueden ejercer poder.
Sí, las mujeres pueden vivir misoginia y ser homofóbicas al mismo tiempo.
No, vivir misoginia no te da el derecho a ser homofóbica.
¿entendieron o saco las 🍐🍎?
Tiene que llegar alguien que les hable con una “e” para que todos ustedes se acuerden de que existen las personas ciegas y sordomudas porque de lo contrario ustedes nunca pensarían en esas personas
Perdóname, yo no hago bodas para morenos.
Perdóname, yo no hago bodas para gordos.
Perdóname, yo no hago bodas para mexicanos.
¿Así ya les queda claro que en cualquier caso, negar un producto o servicio es discriminación?
¿De verdad hay gente que defiende esto y no ve lo malo?