Te quiero, pero ya no voy a insistir. Voy a hacer mi vida, dejar que tú hagas la tuya y si el universo decide volver a cruzarnos, que así sea. Estoy demasiado cansada, por dentro y por fuera, y ya no puedo seguir luchando.
Algún día, amor, nos encontraremos y te abrazaré. Entonces entenderemos que, quizás, tú y yo siempre estuvimos destinados a estar juntos... pero sólo cuando hayamos aprendido a sanar todas las heridas que llevábamos en nuestros corazones, para amarnos sin pasado ni recuerdos.