HA SIDO UN VERDADERO PLACER, CHAVALES:
- Madridistas apoyando a Olmo, Cubarsí, Lamine y Baena
- Culés vibrando con Cucurella
- Txuri-Urdines con Unai, Laporte y Nico, y los leones con Oyarzabal
- Sevillistas con Fabián
- Todos reconociendo la gesta de Cabo Verde
- Todos remando con Noruega y cantando el Wonderwall con Inglaterra
- Todos unidos contra la mafia de la FIFA y sus ayudas a Argentina
…Y campeones del Mundo ⭐️⭐️
🇦🇷 Alguien ha hecho un resumen de 13 minutos con todas las acciones sucias de los argentinos en la final.
Vídeo de jugar al fútbol no hay, eso sí. https://t.co/g8ReZ2cWCO
En la acción de la roja a Enzo, fijaos en el compañero que se tira al suelo simulando una falta inexistente, y encima Messi reclamando al árbitro que se revise jajajajajajaja es que son patéticos, así llevan toda la vida.
La cresta, el cuello del polo subido, los 5 pasos hacia atrás, resoplar, la folha seca, los vídeos de skills… Gracias por darnos la mejor de las infancias.
Dicen que el jugador mejor pagado de la historia del Real Madrid no quiere jugar más en el Santiago Bernabéu esta temporada porque le van a pitar.
Este era su ídolo parado en el centro del campo mientras todo el estadio estaba pitando.
Hoy han desahuciado a mi madre.
Hoy he visto cómo la comisión judicial entraba en la casa donde crecí.
La casa a la que mi madre se mudó cuando se casó.
La casa donde aprendí a caminar.
Donde celebramos cumpleaños.
Donde discutimos y nos reconciliamos.
La casa donde mi padre pasó sus últimos días de vida.
Hoy un cerrajero ha cambiado la cerradura de esa puerta.
La misma que abrí miles de veces sin imaginar que algún día ya no sería nuestra.
Hay algo profundamente frío en cómo el sistema convierte una vida entera en un trámite.
Siempre hablamos de los desahucios como cifras.
Miles al año. Decenas cada día.
Pero cuando te toca, deja de ser estadística.
Tiene recuerdos en los cajones.
Tiene marcas en la pared donde medías tu altura.
Mi madre es viuda. Jubilada.
No tiene un certificado oficial de “exclusión social”.
No aparece en ningún titular.
No cumple quizá todos los requisitos burocráticos para que el sistema la considere vulnerable.
Y, sin embargo, lo es.
Está en ese limbo donde no eres lo suficientemente pobre para que te protejan,
pero sí lo suficientemente frágil como para quedarte sin nada.
Si a mí no me hubiera ido bien, hoy estaría sin un techo.
Con la pensión embargada.
Con todo embargado.
Después de una vida entera trabajando.
¿Cómo puede ser que en un país que presume de bienestar la vivienda no sea protegida como un derecho fundamental real y efectivo?
No hablo de regalar casas.
Hablo de impedir que una persona mayor, viuda y jubilada pueda quedarse literalmente en la calle.
Hablo de entender que el hogar no es un activo financiero más.
Es el lugar donde una vida ocurre.
Yo he podido comprarle otro piso.
He podido amortiguar el golpe.
Pero eso no convierte el sistema en justo.
Solo convierte mi historia en una excepción afortunada.
Porque la diferencia entre estar protegido y estar en la calle no debería depender de si tu hijo ha tenido éxito.
Debería depender de si somos una sociedad que entiende que hay mínimos que no se negocian.
Hoy no solo han cambiado una cerradura.
Han confirmado que el derecho a la vivienda sigue siendo papel mojado cuando deja de cuadrar en una hoja de cálculo.
Y mientras eso siga siendo así, seguiremos llamando “normal” a algo que, si lo miramos de frente, es profundamente inhumano.
la condena que es escuchar una canción en concierto y que cada vez que la vuelvas a escuchar en spotify sepas los cambios de nota que hace en directo pero no poder escuchar esa versión tan perfecta