Señora ministra que revuelto de cosas de las que habla. Pero, las cifras son las cifras y estas son las suyas. Haber entregado tierras sin registro en las ORIP es abrirle la puerta a una contra reforma. Yo no autoricé ese manejo temporal de entrega de tierras mientras fui ministra porque es irresponsable con los campesinos. Si se las quitan es solo culpa de quienes tomaron la decisión de permitirlo.
Lo que descompone a @MCarvajalinoV no es que estén saliendo a la luz las verdades de la @AgenciaTierras sino muchas de las mentiras dichas por tres años.
A quienes las hemos develado nos califican de fachos y hasta de paramilitares cuando la @AgenciaTierras les lavó tierras como las compradas al responsable y condenado por la masacre del Nilo, señor Bernal Seijas, transferidas mediante empresas de papel. Así, ministra, con nombre propio.
Y qué decir de la parte de la hacienda La Gloria que sigue en manos de Efromovich? Unas de las víctimas las mandaron a Maní (Casanare) a una finca anegable.
Y así puedo citarle decenas de casos, de tierras improductivas, compradas a sobrecosto, o entregadas con deudas de impuestos y servicios públicos, venidas de la SAE
Sobran casos en muchas partes, además de la politiquería en Cesar o el Magdalena, Córdoba, Tolima, Huila, Risaralda y el Meta.
En Risaralda el coordinador fue @JoseRodrigoToro ex alcalde de Santa Rosa que pagó 1.500 millones de pesos por una cuadra de tierra.
Todo se ha ido a engordar el patrimonio de la ANT, el más grande terrateniente hoy de Colombia. Vale 4,5 billones de pesos, más para comprar que para entregar!
Y a eso lo llaman “gestionar” y piden aplausos y pagan costosa publicidad
(Nota. Tengo las pruebas de todo lo dicho y faltan muchos más casos)
Hagamos un debate público!
@CeciliaLopezM@harmanfelipe@petrogustavo
En breve, en el canal, análisis de uno de los mejores 0-0 que he visto en mi vida. Colombia ha presentado hoy su candidatura para ser campeón del mundo.
Este tipo terminó su gobierno y nunca se enteró de la dignidad presidencial ni del respeto a la Constitución y a las leyes, pisoteó las instituciones y se burla en nuestra cara.
¿Se acuerdan cuando capturaron a “Calarcá” con armas en una camioneta de la UNP y lo dejaron libre por ser “gestor de paz”?
¿Se acuerdan de las denuncias sobre infiltración de las disidencias de las FARC en la Dirección Nacional de Inteligencia?
¿Se acuerdan de los contactos secretos del Gobierno con “Papá Pitufo”?
¿Se acuerdan de las tarimas compartidas con cabecillas criminales?
¿Se acuerdan de las fiestas en las cárceles?
¿Se acuerdan de los ceses al fuego que terminaron fortaleciendo a los grupos armados?
¿Se acuerdan de todo lo que nos dijeron que traería la “Paz Total”?
Acuérdense mañana.
Colombia es un carro que va a 200 km/h hacia un abismo: de seguridad, de salud, fiscal, energético e institucional.
Cepeda es la continuidad: el mismo rumbo que fortaleció a los grupos armados ilegales, dejó a los colombianos sin medicamentos y a los hospitales quebrados, llevó la deuda pública a máximos históricos, hundió la inversión a mínimos de dos décadas, nos dejó al borde de un apagón y normalizó la idea de desconocer resultados electorales y promover constituyentes.
Seguir por ese camino es estrellarse con certeza.
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¡Oh gloria inmarcesible!
¡Oh júbilo inmortal!
En surcos de dolores
El bien germina ya
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El fascismo imaginario.
Hace unos meses escribí que en Colombia no hay fascismo. Vuelvo sobre el tema porque la palabra sigue haciendo carrera. Ya no se usa como categoría histórica ni como advertencia seria, sino como muletilla de cierto activismo de izquierda. Seguridad: fascismo. Patria: fascismo. Misa: fascismo. Orden: fascismo. Un candidato incómodo, una bandera, una frase de campaña, un votante que no obedece o un reply que no les gusta: fascismo. La palabra dejó de describir un fenómeno histórico y empezó a funcionar como cajón de sastre.
Pero la palabra no solo sirve para acusar, sino también para victimizarse. El mecanismo siempre es el mismo. Primero se acusa a un candidato de ser fascista, después aparece un troll de Twitter, normalmente con par de seguidores, foto de huevito y quince números en el usuario, que insulta a la activista. Entonces viene el drama: “esto es lo que se nos viene con el candidato ultra”, “me quieren callar”, “me quieren matar”, “me quieren encarcelar”, “me quieren sacar del país”. Y así, de un insulto miserable en redes sociales, fabrican la prueba de una amenaza histórica.
Pero una cosa es que existan idiotas en internet, y otra muy distinta que exista fascismo en Colombia. El fascismo no es ser de derecha. No es hablar de patria. No es defender el orden. No es proponer mano dura contra el crimen. No es criticar a la izquierda. No es citar a Dios. Todo eso puede ser debatible, excesivo, antipático o preocupante. Pero fascismo es otra cosa: partido único, culto total al Estado, destrucción del pluralismo, persecución institucional de la oposición, movilización paramilitar, violencia política organizada y desprecio abierto por la democracia liberal.
Por eso la acusación contra De La Espriella es tan floja. Se le puede criticar mucho. Su tono es duro y teatral. Sus promesas merecen escrutinio. Pero no propone abolir elecciones, cerrar el Congreso, prohibir partidos, eliminar la oposición, instaurar un partido único ni convertir al Estado en dueño de la sociedad. Su programa puede ser de derecha, radical en seguridad, conservador en lo moral y liberal en lo económico. Puede gustar o disgustar. Pero fascista no es.
Lo que pinta la izqueirda es un fascismo por collage. Se pone a Mussolini al lado de un candidato, se cita a Umberto Eco, se menciona a Dios, patria y familia, se mete a Bukele, Milei, Trump, Carlos Lehder y Margaret Atwood, y se espera que el lector confunda asociación con demostración. Armaron incluso todo un show con la frase “por la razón o por la fuerza”, como si fuera un código de Mussolini, cuando es literalmente el lema del escudo de Chile.
La palabra fascismo se volvió útil porque evita pensar. Si el adversario es fascista, ya no hay que debatirlo. Si millones votan por él, no hay que entender por qué. Simplemente hay que insinuar que fueron seducidos por una fuerza oscura.
Pero cuando todo es fascismo, nada es fascismo. Y cuando todos los que no votan como uno son fascistas, la palabra deja de ser una advertencia histórica y se convierte en una pataleta electoral con ínfulas de superioridad moral.
@ginaterremoto La Salud es un derecho humano también. Lo violaron por ideología. Murieron miles de pacientes. Leyeron la historia clínica de un niño muerto por falta de medicamento, para culpar a su madre, en un discurso público. No olvidaré y no perdonaré.
El principal componente de esta reducción de pobreza es la recuperación económica posCOVID, más de 13.000 millones de USD en remesas, y un cambio estructural de la economía colombiana en los últimos 10 años como ha relatado @agaviriau
El déficit fiscal no redistribuye como debe
Yo creo que lo que está pasado con la campaña de Cepeda no puede ser visto como “un castigo” por parte de los votantes de centro como si el centro fuese responsable de la situación en la que estamos.
El Petrismo debe hacer algo de autocrítica. Hasta mayo de este año, el petrismo solo callaba cuando reprobaba las decisiones del presidente o a veces encontraba la forma de, incluso, aplaudir en forma acrítica.
Nunca hubo suficiente autorreflexión sobre las profundas fallas morales que reflejaron las decisiones del presidente, incluyendo violar las leyes electorales desde la financiación de su propia campaña, difundir noticias falsas, acoger a abusadores, amenazar constantemente con dilapidar la constitución que le dio a él mismo la oportunidad de llegar al poder y ser absolutamente indolente a las víctimas de los grupos armados ilegales y al dolor de millones de personas que hoy no reciben sus medicamentos, como si todos ellos fueran víctimas colaterales de sus aspiraciones ególatras.
Estamos en esta situación imposible gracias a Petro y a sus acólitos.
Vuelva y arranque 20 años a litigar, que parece que es lo que sí sabe hacer.
¿Tuvo que esperar a que faltaran 11 días para la elección para iniciar esto?
Sabemos quién es ADLE. También sabemos quién es Cepeda.
Voten en blanco.
Los países que han entrado en penosas hiperinflaciones lo han hecho a través de la financiación del gasto público por sus bancos centrales.
Por eso nuestra constitución del 91 la ha prohibido perentoriamente, salvo en momentos de recesión y con el voto unánime de todos los directores del Banco
Preocupante que el candidato Cepeda proponga que el banco de la republica financie regularmente gasto público.
Es una prueba del desinterés que lo asiste en controlar la inflación.
Esta sola propuesta aconseja NO votar por Cepeda.
La sinvergüencería no tiene límites. Van a dejar que se le venzan los términos a Ricardo Roa, quien habría pagado un apartamento de más de $2.000 millones con contratos de Ecopetrol, la empresa más importante de los colombianos. Ojo porque votar por Cepeda es seguir patrocinando esto.