Valores …
Sentí un tirón. Apenas alcancé a darme vuelta cuando la moto zigzagueó levemente y aceleró hacia el poniente. El motochorro se llevó mi celular y yo quedé con un clavel blanco en la mano. Alguien me facilitó un teléfono para avisar lo ocurrido y comenzar de inmediato a bloquear todo lo necesario.
Eran pasadas las siete de la tarde cuando ocurrió el robo. “Capaz que llegue el ministro Arrau a exigir justicia”, me dije. Es lo que suele hacer: llegar primero y pedir las penas del infierno para los delincuentes. El problema es que esa no debiera ser su principal función. Su tarea es evitar que los delitos ocurran, no aparecer primero en los medios después de que ya se cometieron. Esta vez no llegó.
Así comenzó el largo ajetreo de avisar a la mayor cantidad posible de contactos lo sucedido y pedirles que estuvieran atentos ante cualquier intento de estafa. También me di cuenta de cuánto nos hace falta volver a memorizar números telefónicos, como se hacía antiguamente. Solo recordaba algunos; todos los demás estaban guardados en la memoria del celular que, en ese momento, viajaba en una moto con destino desconocido.
Al mismo tiempo, entre la rabia y el susto, comenzó un ejercicio de reflexión que le dio otra dimensión a lo ocurrido. Había sido víctima de una inseguridad que aumenta cada día, pero estaba en un lugar donde había otros valores en juego.
Me había quedado con el clavel blanco en la mano porque, a esa misma hora, se rendía homenaje a Carlos Lorca en el lugar donde fue detenido hace 51 años: calle Maule 120, vía que hoy lleva su nombre. Dejé allí una vela y el clavel. La gran mayoría de los presentes eran jóvenes; creo que yo era uno de los pocos viejos. Entonces pensé en quienes hoy piden militares en las calles para enfrentar la delincuencia. En 1975 también había militares en las calles, pero en ese tiempo no eran los celulares los que desaparecían.
La preocupación y la molestia por el robo duraron muchas horas. Sin embargo, al día siguiente recuperé en pocos minutos mucho más que las aplicaciones que tardaron horas en descargarse en mi nuevo teléfono. Recuperé valores aún más preciados, de esos que no se miden en dinero y que permiten volver a confiar en las personas.
Unos llamaban para saber cómo estaba; otros insistían en ayudarme a pagar el nuevo celular. Me negué, por supuesto. Pero el gesto era maravilloso. Me demostraban que el delincuente era solo uno, mientras que quienes reaccionaban con cariño, humanidad y solidaridad eran muchos más. Y eso es lo que verdaderamente cuenta.
La amistad, la solidaridad y el respeto por la vida siguen siendo infinitamente más grandes que la violencia. Somos muchos más quienes jamás seríamos capaces de ofender a una mujer, de faltarle el respeto a un niño o de hacer daño a otro ser humano. Al final, esos son los valores que permanecen. Son ellos los que permiten seguir creyendo que, pese a todo, la inmensa mayoría de las personas sigue optando por el bien, por los libros, por la cultura, por el medioambiente que no generan empleos ni ganancias, pero nos dejan unos tremendos valores.
Les apparences peuvent être trompeuses.
À la fin du XIXe siècle, un couple descend du train à Boston avec l'intention de visiter l'université de Harvard. Leur tenue est simple : elle porte une modeste robe de coton, lui un costume peu raffiné.
Sans rendez-vous, ils se présentent au secrétariat du président de l'université, mais sont accueillis avec méfiance. Le secrétaire, les voyant si humblement vêtus, les prend pour des paysans et estime qu'ils n'ont rien à faire à Harvard.
"Nous voudrions parler au président", dit timidement l'homme.
"Désolé, il est très occupé", répondit froidement le secrétaire.
"Nous attendrons", rétorque calmement la femme.
Espérant qu'ils se lasseraient et partiraient, le secrétaire les a ignorés pendant des heures. Mais le couple ne bouge pas. Finalement, impatiente, elle décida d'en référer au président, espérant qu'une brève rencontre les convaincrait de partir.
Mécontent, le président les reçoit d'un air sceptique.
La femme explique : "Notre fils a fréquenté Harvard pendant un an et y était très heureux, mais il est malheureusement décédé dans un accident. Nous aimerions faire quelque chose en sa mémoire.
Le président, impassible, répond : "Nous ne pouvons pas ériger une statue pour chaque ancien étudiant décédé. Nous finirions par transformer le campus en cimetière.
"Nous ne voulons pas de statue", répond la femme, "nous pensions faire don d'un bâtiment à Harvard".
Le président, incrédule, regarde leurs vêtements et rit avec condescendance : "Un bâtiment ? Savez-vous combien coûte un bâtiment ? Ici, à Harvard, nous avons dépensé plus de sept millions et demi de dollars pour nos installations !"
La femme est restée silencieuse pendant un moment, puis elle s'est tournée vers son mari et a murmuré : "Est-ce que cela coûte si peu de construire une université ? Pourquoi ne pas fonder la nôtre ?"
Le mari acquiesce.
Sans rien ajouter, le couple s'est levé et a quitté Harvard.
Ce couple s'appelait Leland et Jane Stanford, et quelques années plus tard, en Californie, ils fondèrent l'université Stanford, dédiée à la mémoire de leur fils bien-aimé.
Aujourd'hui, Stanford est l'une des universités les plus prestigieuses du monde, au même titre que Harvard.
Moralité :
Juger quelqu'un sur ses apparences peut s'avérer une erreur colossale.
Mi padre fue conductor de autobús durante 23 años.
La misma línea.
El mismo horario.
De 5 de la mañana a 1 de la tarde.
De lunes a viernes.
En casa nunca hablaba de su trabajo.
Cuando murió, llegó un paquete a casa.
No tenía remitente.
Dentro había una caja de zapatos llena de cartas y una nota que decía:
Me senté en una banca mientras fumaba un cigarrillo...
Sin darme cuenta, la muerte se había sentado a mi lado.
—Tardaste —le reclamé a la desgraciada.
Ella me arrebató el cigarro y fumó un poco.
—Aún no vengo por ti, pero como siempre eres tan ansioso y piensas seguido en mí, quise pasar a saludar.
Le arrebaté el cigarro y lo apagué.
—Ni la muerte me quiere. —Sonreí irónicamente.
Ella suspiró y agachó la cabeza con resignación.
—¿Puedes al menos dejarme descansar un poco? Sabes, no eres el único que piensa en mí... De por sí es fastidioso tener que andar yendo y viniendo. Como para que quieras acapararme con tus pensamientos
¿No puedes pensar mejor en Dios o en el diablo?
—Dios es muy bueno para escuchar deseos egoístas y el diablo nunca da nada sin pedir algo a cambio —me quejé.
—¿Y yo debo de cargar con tu miseria? –Contestó escondiendo media sonrisa.
Saqué otro cigarro y lo encendí.
Ella me lo arrebató y lo aventó lejos.
–Y también eres tramposo —me dijo–, tus vicios no te harán apresurar las cosas.
—Está bien... Dejaré de pensar en ti, pero no dejes de pasar a saludar de vez en cuando, me gusta sentirte cerca para recordar que aún quiero vivir un poco más.
—Qué extraño eres. —Sonrió mientras se desvanecía entre las sombras de mis pensamientos...
Charles Bukowski: (1920–1994) fue un escritor y poeta estadounidense, de origen alemán, que se convirtió en el máximo exponente del "realismo sucio". Bukowski retrató el lado más oscuro, marginal y cotidiano de la vida urbana en Los Ángeles: la pobreza, el alcoholismo, el sexo, los trabajos mediocres y las carreras de caballos.
"Sábete, Sancho, que todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien esté ya cerca."
Miguel de Cervantes Saavedra 🇪🇸 (1547-1616)
« Le véritable mal du monde », dit Carlo au fantôme d’Umberto Eco, « est une seule et unique chose : l’ignorance ! »
« En réalité, c’est la semi-ignorance », corrigea le professeur.
« Que veux-tu dire par là ? »
« Je veux dire qu’une ignorance saine et totale ne cause aucun dommage. Par exemple, lorsque j’étais en vie et que j’habitais dans ma maison à Milan, je ne connaissais absolument rien aux installations électriques et je n’avais aucune notion sur le sujet. Conscient de cela, je faisais entièrement confiance à mon électricien.
Car l’ignorance totale s’accompagne aussi d’un respect craintif pour le domaine que l’on ignore, et par conséquent, d’humilité.
En revanche, si à l’époque j’avais lu deux ou trois manuels et, convaincu d’avoir assimilé le savoir, je m’étais mis en tête de réaliser moi-même mon installation électrique, j’aurais probablement incendié ma bibliothèque d’une valeur inestimable. »
« Donc tu es en train de me dire qu’une connaissance approximative est plus dangereuse qu’une ignorance totale ? »
« Exactement, surtout lorsqu’elle est associée à une autre caractéristique très répandue. »
« Laquelle ? »
« La stupidité. »
Umberto Eco #culture
Comparto este video que lanzaron ayer Silvio Rodríguez y Chico Buarque; los fondos que se recaben serán donados a la Sala de Pediatría del Instituto de Oncología de Cuba, así que si queréis verlo, darle like y compartirlo con otras personas, es un pequeño grano de arena para aliviar la difícil situación en que se encuentran.
El vídeo es precioso y presenta esa Habana tan digna como empobrecida.
https://t.co/AVk6LbJAI7
Aujourd’hui, j’étais à la banque, dans la file d’attente devant un distributeur.
Devant moi, un monsieur très âgé. Plus de quatre-vingts ans, sûrement.
Il tenait une enveloppe dans la main, un peu tremblante.
Quand ce fut son tour, je l’ai observé discrètement.
Il touchait l’écran, hésitait, revenait en arrière…
Je voyais bien qu’il ne comprenait pas.
L’écran, les boutons, les étapes… tout semblait trop rapide pour lui.
La file derrière commençait à s’impatienter.
Lui, il s’est retourné vers moi, avec un regard gêné mais digne,
et il m’a demandé, tout doucement :
« Vous pourriez m’aider… s’il vous plaît ? »
Je me suis avancée tout de suite.
Je lui ai expliqué calmement, étape par étape.
Sans jamais toucher son argent.
Par respect. Par pudeur. Par délicatesse.
Il voulait faire un dépôt.
Il a réussi, lentement, en se concentrant.
Quand l’opération s’est terminée, il avait l’air soulagé.
Comme un enfant fier d’avoir réussi.
Il m’a remerciée avec un sourire incroyable.
Et juste avant de partir, il a sorti un billet de 10 euros de sa poche
et a voulu me le donner.
J’ai refusé.
Il a insisté. Il m’a dit que c’était « pour le petit-déjeuner ».
Pour me remercier à sa manière.
J’ai décliné encore, doucement.
Et là, je suis repartie avec un nœud dans la gorge.
Parce que ce monsieur…
ce n’est pas un cas isolé.
Ils sont nombreux, nos parents, nos grands-parents,
perdus face à un monde devenu trop numérique, trop rapide, trop froid.
Perdus devant les écrans, les bornes, les applications, les mots de passe.
Ces gens ont construit le pays dans lequel on vit.
Ils ont travaillé toute leur vie.
Ils ont payé, cotisé, élevé des enfants, tenu des familles.
Et aujourd’hui, on les laisse seuls
face à des machines qui ne parlent pas,
dans des banques sans guichet,
dans des hôpitaux sans accueil,
dans des administrations sans humain.
On parle d’innovation, de progrès, de modernité…
Mais on oublie l’essentiel : l’humain.
S’arrêter cinq minutes pour aider quelqu’un,
ça ne coûte rien.
Mais pour eux, ça change tout.
Parfois je me demande :
est-ce qu’on avance vraiment…
ou est-ce qu’on devient juste plus rapides à oublier les autres ?
Ignorantemente dijiste "no voy a votar por un gobierno comunista", pero votaste por un gobierno de extrema derecha y pinochetista, que no sabe gobernar para la gente, sin experiencia y orientado totalmente a favorecer a los mas ricos de Chile.
Tu voto es el responsable del hundimiento de Chile, no vas a poder decir que votaste engañado (a) porque se sabía lo que iba a pasar si ganaba la extrema derecha. Daniel Matamala lo expone de manera brutal, honesta y sin anestesia.
Votaste por Kast? Eres responsable de lo que haga y siempre te lo voy a echar en cara, seas quién seas.
A principios de los años 90, poco antes de morir, Bukowski pronosticó un mundo de incomunicación y tecnología. Han pasado casi treinta años y su poema se ha convertido en profecía cumplida. El fragmento pertenece al poema "Esta bandera no ondea con cariño".
"Nuestro tiempo en este mundo es muy corto y no podemos dar marcha atrás. No hagan como yo, que aprendí tarde y estoy solo. Aprovéchenlo al máximo. Pidan perdón a tiempo, amen todo lo que puedan. El pasado no se puede cambiar. La mayoría de las oportunidades no vuelven jamás".
"Fresas Salvajes", Ingmar Bergman
"Il existe une forme de tristesse qui naît du fait d'en savoir trop, de voir le monde tel qu'il est vraiment. C'est la tristesse de comprendre que la vie n'est pas une grande aventure, mais une succession de petits moments insignifiants, que l'amour n'est pas un conte de fées, mais une émotion fragile et fugace, que le bonheur n'est pas un état permanent, mais un aperçu rare et fugace de quelque chose auquel on ne peut jamais s'accrocher. Et dans cette compréhension se cache une profonde solitude, un sentiment d'être coupé du monde, des autres, de soi-même."
Virginia Woolf, Vers le phare
Dijo una vez Keanu Reeves: “Ninguno de nosotros saldrá de aquí con vida, así que por favor deja de tratarte mal hasta con los pensamientos. Come la comida deliciosa. Camina en la luz del sol. Salta en el océano. Di la verdad que llevas en tu corazón como un tesoro escondido. Sé tonto. Sé amable. Sé raro. No hay tiempo para nada más”.
Esta reflexión nos recuerda que la vida es efímera y que debemos vivirla plenamente, valorando cada momento y siendo fieles a nosotros mismos.
Hay una frase en la Biblia que ningún teólogo ha podido domesticar completamente.
No porque sea oscura ni porque su hebreo sea técnicamente difícil es cristalina, inmediata, perfectamente traducible a cualquier lengua sin pérdida de fuerza.
Sino porque dice lo contrario de lo que se supone que debe decir un texto sagrado, y lo dice en la primera línea, sin preámbulo, sin contexto que lo suavice, con la economía de alguien que lleva mucho tiempo pensando en ello y ha decidido que no hay manera mejor de empezar: Havel havalim, amar Qohelet, havel havalim, hakol havel.
Vanidad de vanidades, dijo el Predicador.
Vanidad de vanidades.
Todo es vanidad.
El libro que comienza con esas palabras es el Eclesiastés.
Y el hecho de que ese libro lleve tres mil años en el centro del canon hebreo, recitado en las sinagogas durante la fiesta de Sukkot, estudiado en las yeshivas, comentado por cada generación de rabinos desde el período del Segundo Templo ese hecho es tan significativo como el contenido del libro mismo. Quizás más.
La palabra hebrea havel que las traducciones castellanas históricas rinden como vanidad no significa exactamente lo que el lector del siglo XXI entiende por vanidad. El sustantivo hebreo havel significa literalmente aliento, vapor, niebla que se disipa.
Es la palabra que describe lo que sale de la boca en una mañana de frío visible por un segundo, y luego nada. La vanitas latina de la Vulgata que transmitió el término al castellano tiene connotaciones de orgullo y frivolidad que el hebreo havel no contiene. Lo que el Eclesiastés dice en su primera línea no es que todo sea frívolo o que todo sea orgullo vano. Dice que todo es tan efímero como el vapor del aliento en el frío de la mañana.
Que la sustancia de las cosas el trabajo, la sabiduría, el placer, la riqueza, la justicia, la vida misma dura lo que dura el vapor: el tiempo suficiente para ser visto y no el suficiente para ser sostenido. Eso es havel. Y el libro que lleva ese concepto en su primera y en su última línea como estructura que contiene todo lo que está entre ellas es el libro más filosóficamente honesto sobre la condición humana que el mundo antiguo produjo y también, en la lectura de cualquier teólogo que no haya decidido de antemano lo que debe encontrar, el más inquietante.
El autor del Eclesiastés se llama a sí mismo Qohelet otro término hebreo de difícil traducción. La Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento realizada en Alejandría entre los siglos III y II antes de Cristo, lo vertió como Ecclesiastes el que convoca a la asamblea, el que habla en la congregación. La traducción es aproximada. Qohelet viene de la raíz qahal, asamblea, y podría entenderse como el que habla a la asamblea, el predicador en el sentido de quien tiene algo que decir a los que se han reunido para escuchar. Los primeros versículos del libro lo identifican como "hijo de David, rey en Jerusalén", lo que la tradición rabínica y cristiana interpretó durante siglos como atribución de autoría a Salomón el rey sabio por excelencia, a quien la tradición también atribuyó el libro de los Proverbios y el Cantar de los Cantares.
Los especialistas en hebreo bíblico modernos son unánimes en rechazar esa atribución en términos de autoría real: el vocabulario del Eclesiastés incluyendo préstamos del arameo y formas lingüísticas tardías que no aparecen en ningún texto del período salomónico indica una fecha de composición no anterior al siglo IV antes de Cristo y probablemente en el siglo III, cuando el judaísmo palestino estaba en contacto intenso con la cultura helenística.
La atribución a Salomón es un recurso literario la voz de quien tuvo todo el poder y toda la sabiduría y toda la riqueza disponibles para un ser humano, y que desde esa posición de máxima posesión llega a la conclusión de que todo es havel.
À 95 ans, le philosophe et professeur américain Noam Chomsky a perdu la capacité de parler et d’écrire, marquant la fin d’une époque durant laquelle il a dévoilé des vérités profondes sur les systèmes mondiaux. Parmi ses réflexions les plus mémorables, on retrouve :
« Il n’existe pas de pays pauvres — seulement des systèmes ayant échoué dans la gestion des ressources. »
« Personne n’insérera la vérité dans votre esprit ; c’est quelque chose que vous devez découvrir par vous-même. »
« Pour dominer un peuple, créez une menace imaginaire plus grande que vous-même, puis proposez-vous comme son protecteur. »
« L’une des leçons les plus claires de l’histoire : les droits ne sont pas simplement accordés — ils se gagnent par l’effort et la lutte. »
« Dénaturer l’histoire pour glorifier de “grands hommes” enseigne aux gens qu’ils sont impuissants et doivent attendre un héros, au lieu d’agir eux-mêmes. »
« Le monde est complexe et déroutant ; si vous refusez de faire face à cette confusion, vous risquez de devenir une copie de l’esprit de quelqu’un d’autre. »
« Pour contrôler les gens, faites-leur croire qu’ils sont la cause de leurs propres échecs et que le salut viendra d’une force extérieure. »
« Le monde finira par regretter les idées qui détournent l’humanité de sa véritable nature. Reconnaître les valeurs authentiques est essentiel. »