@UldaricoRamire Abelardo dijo claramente que lo hará después de realizar un diagnóstico responsable e integral del Estado, algo que no puede hacer sin haberse posesionado. Lo suyo es criticar por criticar.
La legitimidad política del gobernante no la determinan ni Ud ni sus simpatizantes, señor Cepeda. La determinamos todos en las urnas y los jueces de la república.
Tampoco es cierto que se haya anunciado una persecución contra la oposición. No mienta —más—. Todo lo contrario: se anunció que se garantizarán los derechos de la oposición, siempre que su actuación se mantenga dentro del marco de la ley.
Ahora bien, si Ud y sus simpatizantes desean salirse del marco de la ley, entonces tiene razón: proteste, llore, gimotee y llámelo como quiera, pero la ley se va a hacer respetar. Y quienes votamos por el gobierno electo exigiremos que así sea, tal como se prometió en campaña.
Qué buena columna, y creo que Ud da en el blanco: el fondo de todo el revuelo es la renuencia del expresidente a ceder la batuta. El hecho de protestar por la creación de un nuevo partido de derecha es, quizá, el mayor indicio de ello, y resulta francamente absurdo. Creo que, con esa actuación, van a agravar la fuga de electores que ya se vio en la primera vuelta.
Discrepo totalmente, señor Santos. Incluso la libertad de expresión tiene límites en las sociedades democráticas y civilizadas, entre otras razones porque ciertas manifestaciones pueden incitar a la comisión de actos ilícitos o poner en riesgo el propio orden democrático. Por ejemplo, en Alemania está prohibida la apología del nazismo, y con razón.
¿Exactamente en qué parte de la declaración se dice que el gerente para Bogotá estará “por encima” del alcalde mayor de Bogotá? ¿Usted conoce los detalles de la propuesta? ¿Por qué no puede pensar que el gerente va a trabajar en equipo, de manera coordinada y de común acuerdo con el alcalde para resolver los problemas de la ciudad? ¿Por qué asume automáticamente —porque, al fin y al cabo, son solo suposiciones— que la propuesta va a perjudicar a la ciudad?
No solo no lo ha demostrado, como Ud bien señala, sino que actúa en contravía de ese objetivo. Muchos observamos con decepción los errores que han cometido algunos representantes del CD, errores que no han sido ni pocos ni menores. Y, lo que es peor, personas como el Sr. Nieto parecen creer, erróneamente, que cuentan con el respaldo incondicional de sus electores gracias a la admiración y el aprecio que muchos sentimos por el expresidente Uribe. Es como si se obstinaran en ignorar, o en interpretar incorrectamente, lo que sucedió en la primera vuelta.
@wilsonariasc ○ Una analogía no reemplaza una prueba. Comparar un acto simbólico en Colombia con la irrupción militar en el Congreso salvadoreño exige demostrar una relación objetiva, no insinuarla mediante preguntas retóricas. Sin evidencia, la comparación es propaganda.
○ Apenas se conoció el aumento de los aranceles, comenzó una ofensiva coordinada en redes.
Congresistas del @PactoCol dirigentes, funcionarios, influenciadores y cuentas afines señalaron al presidente electo Abelardo De la Espriella como responsable de una decisión adoptada por Estados Unidos, pese a que aún no ha asumido el cargo.
Hoy aparece este documento oficial y el relato empieza a resquebrajarse.
El propio @MincomercioCo había advertido un mes antes a la @DIANColombia sobre la urgencia de expedir una reglamentación relacionada con los controles frente al trabajo forzoso y fijó un plazo concreto para hacerlo.
La pregunta ya no es cómo fabricar un culpable. La pregunta es qué hizo el gobierno que sí tenía las competencias constitucionales para actuar cuando conocía el problema.
Lo ocurrido no es un simple exceso retórico. Es una forma de manipulación que debe ser denunciada y condenada sin ambigüedades. Ningún dirigente, congresista, funcionario o influenciador tiene derecho a distorsionar los hechos para fabricar un culpable y engañar deliberadamente a los ciudadanos. Cuando la propaganda reemplaza a la verdad, la democracia deja de debatir ideas y empieza a administrar mentiras. Ese camino hay que enfrentarlo con toda la firmeza.
Señor Santos, eso de las “granjas digitales en el extranjero” suena muy similar a la narrativa del petrismo. Si el CD pierde su base electoral, será principalmente por sus propios errores, que han sido varios y que sus electores observamos con estupor; no será por culpa de granjas, algoritmos ni de nadie más.
No, señor. Si el CD pierde su prestigio y su base electoral, no será por culpa de otros. No sean como Petro; eso se ve muy mal. Si eso ocurre, será principalmente por sus propios errores, entre ellos su acercamiento al pacto de hampones, cuyos integrantes no reconocen la democracia e instigan alzamientos violentos, con el fin de imponer a su candidato como presidente del Senado.
Es curioso que, en declaraciones recientes, el expresidente Uribe aluda a una eventual desaparición del CD como una iniciativa promovida por ADLE. Esa posición guarda cierta similitud con la actitud del impresentable de GP: siempre es culpa de los demás. Si el CD llega a perder de manera definitiva su base electoral, será principalmente por sus propios errores, entre ellos, su acercamiento al PH para la elección de la Presidencia del Senado.
Claro que puede hacerlo, Sra. Restrepo; está en todo su derecho. Pero así como existe la libertad de opinar, también existe —así a Ud le moleste— el derecho de cuestionar esas opiniones cuando se basan en afirmaciones falsas, interpretaciones manipuladas o argumentos sacados de contexto.
La defensa de la memoria histórica exige rigor y responsabilidad, especialmente cuando se ejerce desde el periodismo. La memoria no puede convertirse en una herramienta selectiva para reforzar posiciones políticas.
En una democracia, nadie está por encima del debate público. Las opiniones pueden y deben ser controvertidas, y quienes ejercen una labor periodística deben estar abiertos a recibir críticas y réplicas cuando sus argumentos son cuestionados.