Yo no le endoso a nadie mis opiniones. Mucho menos mis pensamientos y sentimientos. Porque, ¿cuántas veces me he sorprendido contradiciéndome? Incontables, naturales, irremediables. Si errar de humanos es, prefiero cometer los míos propios. Toda ‘verdad’ caduca. Mis afectos no…
“Los mismos sentimientos y emociones elementales que atormentaban a las personas desde hace milenios persisten en nuestros contemporáneos”.
Juan Eduardo Martínez Leyva