💙 Médico especialista en Diagnóstico por Imágenes, soy hija, hermana, amiga, esposa, madre de María José, católica y Pro Vida😊. Políticamente incorrecta. 🇵🇪
Estoy de acuerdo con don Miguel Ayuso, quien sintetiza magistralmente cómo «el Concilio Vaticano II, como hecho histórico, fue un desastre en su convocatoria, en su inicio, en su desarrollo, en su final, en su aplicación, en su interpretación, en su espíritu y en su intención».
Declaración íntegra de Monseñor Lenga (traducción)
Lo que Fernández escribió sobre el papel —y que también fue firmado por un servidor del Vaticano— solo demuestra hasta qué punto el Vaticano se ha apartado de Cristo y de la fe.
Valió la pena presenciar la consagración de los obispos de la Fraternidad San Pío X: ¡qué paz, qué alegría, qué ambiente de oración, qué solemnidad! Nada parecido puede verse ya en la Iglesia posconciliar. En contraste, el Vaticano está sumido en el caos.
Durante años, la Fraternidad ha intentado establecer contacto con el Vaticano. Sin embargo, puestos clave están siendo ocupados cada vez más por personas completamente corrompidas por el mundo y colocadas allí para destruir la Iglesia Católica desde sus raíces.
Ellos apelan a los cánones —que fueron escritos para prevenir herejías y cismas—, pero esos cardenales y obispos son ellos mismos quienes están en cisma. Son ellos quienes deberían ser excomulgados, porque ya no tienen nada en común con la Iglesia de Cristo.
En la Fraternidad hay una vida de oración; hay jóvenes; se construyen nuevas iglesias. No desean separarse de la Sede de Pedro. Sin embargo, la Sede de Pedro ha sido ocupada por personas que no tienen nada que ver con Cristo.
La Fraternidad es fiel a la misión que Cristo confió a Pedro. No son ellos quienes se han separado de Pedro; más bien, es el falso Pedro quien se ha separado de ellos.
Prevost, al aprobar la excomunión, demuestra que ya no representa a la Iglesia que sigue a Jesús y conduce a las almas a la salvación.
La Fraternidad San Pío X fue fundada por el arzobispo Lefebvre. Él vio las transgresiones que habían penetrado en la Iglesia con el paso de los años. La Iglesia actual se ha apartado desde hace tiempo del camino de la salvación.
El Novus Ordo y todas esas innovaciones no están en conformidad con la salvación. La Iglesia se ha convertido en una madrastra; se ha transformado en la secta de Bergoglio.
La Iglesia actual ha abandonado completamente las enseñanzas fundamentales de Jesucristo. Miles de mártires derramaron su sangre para permanecer fieles a Cristo.
La homilía de la misa de ordenación de los nuevos obispos estuvo inspirada en san Cirilo de Alejandría y san Atanasio, no en Fernández ni en quienes, según él, han sido colocados para destruir el rebaño de Dios.
La Fraternidad permanecerá unida a Jesucristo. La excomunión es nula ante Dios y ante Cristo. No significa nada ni para la Fraternidad ni para quienes sirven a Jesús.
Llamo a todos los miembros de la Fraternidad —sacerdotes y obispos— a perseverar en la enseñanza apostólica, mantenerse firmes en la doctrina de Cristo y no dejarse arrastrar. Es necesario perseverar en la fe, no en una falsa obediencia.
Permanezcan fieles a Cristo. Los lobos siempre han intentado impedir que las ovejas vivan en la gracia de Dios.
Amen a Jesucristo y a su Santísima Madre. Algunos pondrán en duda los sacramentos que administran, pero permanezcan fieles a Cristo, porque quien persevere hasta el fin será salvado.
Que Dios Todopoderoso y Trino —Padre, Hijo y Espíritu Santo— los bendiga en este sufrimiento y en su testimonio de fe en Jesucristo.
¿Quién dice que no hay sacerdotes diocesanos que no son un dechado de sabiduría? Acabo de descubrir al monseñor Isidro Puente Ochoa... y no puedo dejar de escucharlo. Es un sacerdote de profunda formación, valiente en su predicación y con un carisma especial para explicar la fe de forma clara y tradicional y que entiende muy bien del ataque preternatural-diablo, al estado natural-hombre, con el propósito de herir a la dimensión sobrenatural-Dios.
Un verdadero pastor de almas. No como la CATERVA de ensotanados LIBERALES que van de "tradis" y de "contrarrevolucionarios" para estafar, pero en la práctica, en los HECHOS, no son más que INDECENTES MERCENARIOS MEDIÁTICOS. Con mayúsculas.
Y de allí, de esa INMUNDICIA, de ese arrabal rastrero, NO SE REGRESA.
Mar Mounier.
Ante la profusión de declaraciones, artículos y entrevistas que presentan a la FSSPX como responsable de una fractura en el seno de la Iglesia, e incluso de un verdadero cisma, nos parece oportuno escribir unas líneas para aportar algunas aclaraciones.
https://t.co/PNckCco0AT
•¿A qué hora empiezan a ofrecer hamburguesas y helados para que los fieles FSSPX dejen de asistir a la Misa Tradicional? ¡Para ayer!
• ¿Por qué esa URGENCIA de Roma que los fieles DEJEN DE RECIBIR LOS SACRAMENTOS VÁLIDOS precisamente de las misas FSSPX?
• ¿Por qué esa extraña OBSESIÓN por condenarlas?
• ¿No que desde el Concilio Vaticano II se "respetan a todas las formas de adorar a Dios"? ¿O esto solo aplica a judíos y protestantes?
• ¿Qué de DISTINTO tienen las misas de la fraternidad que es NECESARIO para una curia que ha perdido la fe, desaparecerlas?
• ¿Qué es lo que real y SUSTANCIALMENTE les molesta de esas misas? ¿Qué sucede en estas que no sucede en las que Uds. pueden manipular?
• ¿Por qué hay tanta desesperación que incluso, la BBC, la CNN, New York Times y Newsweek andan pidiendo en sus portadas a los fieles "dejen de ir a las misas que celebran las FSSPX"? ¿Qué les importa a estos ateos lo que un católico haga con su vida?
Este ha sido siempre el modus operandi de los enemigos de Nuestro Señor.
¡Esta intranquilidad del wokismo es motivo MÁS QUE SUFICIENTE para seguir asistiendo, fielmente, a las misas FSSPX para recibir los sacramentos! Así sea en las catacumbas y con otros 10.
"Lefebvre mostró un gran heroísmo. Estaba dispuesto a perderlo todo en esta vida, todo reconocimiento y estatus, respeto y buena reputación en la Iglesia. Incluso aceptó el hecho de que se le considerara un rebelde, un cismático. Y lo hizo para seguir transmitiendo la verdad católica incontaminada, completa, para conservar la Misa en toda su riqueza católica. Con ese fin, se resignó a convertirse en un leproso a los ojos del mundo y de las autoridades de la Iglesia. Otros obispos lo condenaron, Roma le dio la espalda.
Creo que en el futuro también será elevado al honor de los altares. Dejó todo por Cristo, todo, en términos humanos, sólo para transmitir intacta la fe católica y la liturgia de la Misa. Este es un hermoso modelo para nuestro tiempo". (Obispo Athanasius Schneider - The spring that never came.)
A los fieles de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y a todas las comunidades y congregaciones que comparten la misma fe y combate.
Queridos hermanos en la fe:
Muchos de ustedes atraviesan en estos días, momentos de confusión y, sobre todo, de profundo dolor al ver desatada la perversidad contra los que quieren permanecer fieles.
Que esto quede grabado en vuestros corazones desde el primer momento: DIOS VE A TODOS y la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, guía y protege a sus hijitos. Recordemos lo recibido: nada escapa a la Providencia divina.
Como fieles de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, mantenemos una observancia seria y completa de la doctrina católica. Vivimos una vida ordenada en la oración continua, nos entregamos al rezo del Santo Rosario diario, acudimos semanalmente al sacramento de la Penitencia y recibimos la Sagrada Comunión (muchos lo hacen diariamente), asistimos a la Santa Misa sin excepción, conscientes de que la ausencia voluntaria constituye pecado grave; cumplimos con el deber de las limosnas y observamos el ayuno y la abstinencia según la tradición inmemorial de la Iglesia.
Y es precisamente en esto donde se manifiesta lo que significa ser católico en su plenitud: adherir con el intelecto y la voluntad al depósito íntegro de la fe transmitido por los Apóstoles, los Santos Padres y los Doctores de la Iglesia; rechazar toda novedad contraria a la Tradición; y vivir en unión con la Iglesia de siempre, no con las "modas sociológicas" del momento. Ser católico es reconocer a Nuestro Señor Jesucristo como Rey verdadero, vivir para instaurar su Reinado, someterse a su ley divina y estar dispuestos a perderlo todo antes que traicionar la fe recibida. Es también orar diariamente por el Papa, sucesor de San Pedro, pidiendo a Dios que lo ilumine y lo fortalezca para que cumpla fielmente su misión de confirmar a sus hermanos en la fe y para que vuelva plenamente a la Tradición apostólica y romana de la Iglesia.
En definitiva, ser católico es vivir todo esto ORDENANDO el alma a Dios, custodiando íntegra la fe «que una vez fue dada a los santos», tal como lo han hecho los mártires, los confesores y todos los santos a lo largo de dos mil años. Por ese motivo, ningún documento humano puede cambiar esta realidad sobrenatural. Así ha sido desde los tiempos apostólicos, y así seguirá siendo hasta el retorno glorioso de Nuestro Señor.
Por esta razón, ante el documento que muchos de vosotros ya han recibido o recibirán en las capillas, es necesario aclarar con claridad y caridad doctrinal puntos esenciales.
Adjunto un escrito que constituye un ejemplo paradigmático de la agresión eclesiástica que se empieza a ejercer contra quienes se aferran a la fe y a la liturgia tradicionales. Bajo el manto engañoso de la “unidad” y del “cuidado pastoral”, se esconde un intento brutal de coaccionar a las almas para que abandonen la custodia de la sagrada Liturgia y de la teología milenaria de la Iglesia. Al calificar a la Fraternidad San Pío X -y, por extensión, a los fieles que acuden a ella en busca de los sacramentos- como “cismáticos” o “fuera de la comunión”, la jerarquía demuestra no buscar una reconciliación en la verdad, sino que emprende una verdadera campaña de intimidación y persecución destinada a separar a los laicos de aquellos sacerdotes que permanecen fieles a las tradiciones que edificaron la Iglesia Católica a lo largo de dos milenios.
Por tanto, ante tales hechos, lo primero que debe hacer el católico fiel es contemplar, con luz sobrenatural, la realidad que se oculta tras las palabras:
1. Es necesario reconocer la grave crisis de autoridad que padece una parte de la jerarquía. El documento adjunto es un síntoma evidente de la descomposición interna provocada por el modernismo, que es la “síntesis de todas las herejías” que San Pío X condenó magistralmente en su Encíclica Pascendi Dominici Gregis. La exigencia de una obediencia ciega y meramente administrativa está divorciada del deber sagrado de custodiar íntegro el depositum fidei que san Pablo nos encomienda guardar. Un católico SABE que la verdadera unidad de la Iglesia no se encuentra en el sometimiento burocrático a proyectos humanos, sino en la adhesión íntegra a la Verdad de Cristo y a la integridad del depósito de la fe, según el criterio perenne que nos legó San Vicente de Lérins: quod ubique, quod semper, quod ab omnibus.
2. Debemos rechazar con firmeza la falsa premisa del “cisma”. La jerarquía se presenta como víctima cuando en realidad es ésta la que ha desmantelado la herencia litúrgica y doctrinal recibida de los Apóstoles. Utilizar contra los fieles a la tradición -que es el corazón de la iglesia- términos canónicos de castigo no es acto de gobierno pastoral, sino una herramienta de presión y coacción burocrática para acallar toda disidencia.
Estos documentos no son "sentencia divina" a la que haya que someterse, sino una manifestación dolorosa de la Pasión que hoy sufre el Cuerpo Místico de Cristo. Las exigencias de este tipo de documentos, copias y retractaciones públicas configuran un claro abuso de autoridad. Recuérdese siempre el principio supremo del Derecho Canónico: «Salus animarum suprema lex esto» (C. 1752). La ley de la Iglesia no fue dada para perder a las almas, sino para salvarlas. Convertir la ley en en instrumento de humillación pública es una maniobra cruel que contradice el espíritu del Evangelio y la doctrina constante de los Santos Padres.
3. Lo más importante: mantengan la perspectiva sobrenatural de la fe. Nuestra fidelidad no reside en los vaivenes y confusiones de quienes hoy ocupan las sedes episcopales, sino en las enseñanzas inmutables de la Iglesia de siempre. Cuando las estructuras visibles son cooptadas por quienes anteponen su propia autoridad a la Tradición sagrada, el fiel católico tiene no solo el derecho, sino el grave deber, de buscar los sacramentos donde se administran con integridad doctrinal y litúrgica. Seguir a sacerdotes que rechazan el compromiso con el espíritu del mundo no es rebelión, sino acto de lealtad a Cristo y sobretodo: de supervivencia sobrenatural de las almas.
Sabíamos que estos tiempos llegarían. No hemos elegido el camino fácil, sino el pedregoso y estrecho que pocos quieren transitar en un mundo que vive como si Dios no existiera. Sin embargo, tenemos delante el ejemplo supremo de Nuestro Señor Jesucristo, que no apartó de Sí el cáliz amargo, sino que pidió al Padre la fortaleza para beberlo.
No se dejen intimidar por este despliegue de fuerza burocrática. Este manifiesto es, en el fondo, una admisión de fracaso por parte de quienes, no pudiendo refutar con argumentos teológicos la vitalidad perenne de la Tradición, recurren a la amenaza canónica.
Permanezcamos firmes en el compromiso con los ritos tradicionales, en la oración continua, el ayuno y la recepción digna de los sacramentos. La pretensión de que buscar los sacramentos en un entorno fiel a la Tradición "hace perder el estado de gracia" es una inversión perversa de la realidad católica. El verdadero peligro para el alma es abandonar la fe inmutable, no custodiarla donde se guarda con celo apostólico.
Estos documentos son, en verdad, un llamamiento providencial a redoblar nuestro compromiso con la Única Verdad, inmutable en dos mil años. El católico que VIVE en la Verdad, no debe temer las firmas de aquellos que, habiendo perdido el norte de la tradición, pretenden imponer su autoridad para ocultar su propia desviación.
«Mantened la forma de las palabras sanas que de mí oísteis… Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que habita en nosotros» (2 Tm 1,13-14).
La Santísima Virgen, Auxilio de los Cristianos y Reina de la Tradición, nos sostenga y nos guíe. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo.
autor: Mar Mounier
CUATRO LIBROS SOBRE EL VATICANO II
Hay mucha bibliografía al respecto, pero, según mi parecer, estos cuatro libros son “esenciales” para comprender el Concilio Vaticano II y sus consecuencias desde un punto de vista necesariamente crítico:
1. «Iota Unum» (Romano Amerio): es el mejor libro, sin duda, para comprender no sólo la “crisis” de la Iglesia, sino las “transformaciones esenciales” que ella ha padecido a partir del Concilio.
2. «Concilio Vaticano II, una historia nunca escrita» (Roberto de Mattei): posiblemente es la mejor historia que se ha escrito para entender objetivamente el Concilio, al margen del relato oficialista y de la hipertrofia laudatoria de las últimas décadas.
3. «Vaticano II, una explicación pendiente» (Brunero Gherardini): es una excelente “desmitificación” del Concilio, en donde se propone una urgente “revisión” crítica, seria y rigurosa, desde una perspectiva histórica y teológica.
4. «El Rin desemboca en el Tíber» (Ralf Wiltgen): es una historia del Concilio, pero analizando el aspecto más teológico, o sea, la “victoria” de la teología alemana (Rin) sobre la teología escolástica romana (Tíber), y cómo se impusieron sus postulados en los documentos conciliares.
— Dr. Ottaviani, desde su búnker
✒️ @bunkerottaviani
Que penser du décret du Dicastère pour la Doctrine de la Foi du 2 juillet 2026 ?
Ce décret, qui fait suite aux sacres du 1er juillet à Écône, est signé par le cardinal Victor Manuel Fernández et ses deux secrétaires. Sous une apparence rigoureuse, ne contient-il pas des incohérences et des erreurs d’ordre théologique et canonique ?
Sans prétendre ici à une analyse exhaustive, nous voulons livrer quelques réflexions sur ce document romain. https://t.co/dTKwA3ORgN