@Jorbet2@seibur_ Estrategia que el partido político catalán Junts apoyará sin ningún problema. De hecho, gracias a ellos, este autócrata es presidente.
Basta ya de mentiras y propaganda. Por culpa de tus políticas de fronteras abiertas y de rechazo a la construcción los españoles no tienen casa en la que emanciparse o formar una familia. Y los pocos que la tienen malviven hacinados compartiendo con extraños.
No hay solución posible a la crisis de precio y de acceso de vivienda que no pase por la remigración, la construcción de vivienda libre y pública para familias españolas, la desregulación de los alquileres y la bajada de impuestos.
■Congelan alquileres hasta 2028
■Prorrogan contratos de alquiler automáticamente
■Suspenden los desalojo hasta 2030
Porque a partir de ahora, tu propiedad ha dejado de ser un derecho para ser, un derecho de otro.
Saluden a Españ.
Krchnerismo Argentina 2003/2015.
#PedroSánchez
Muy buenos días. Maricarmen ya tiene casa gracias a la inmobiliaria dueña del piso y al alcalde de Madrid. Los demás estamos fritos a impuestos y pagando la luz y la gasolina mas cara de la historia. Ah, y Ceuta sigue invadida. Feliz martes.
Estos últimos meses de Pedro Sánchez hasta las elecciones van a ser un caos. Un caos provocado por él, ya avisamos que aún quedaba por ver al peor y más peligroso Pedro Sánchez. Lo de la Puerta del Sol y Ceuta es solo el comienzo. Se viene caos y violencia.
Que le pagaban también la calefacción. El IBI, la tasa de basuras el impuesto de patrimonio, las derramas y la calefacción. Obviamente , el alquiler no cubre esos gastos ni de lejos. Yo es que alucino.
@queimacas@IdiazAyuso Se dispararon como todo en lo que respecta a la vida. El alquiler asume subas de impuestos, servicios, desperfectos, etc). Los políticos o de ellos no la tocan, no bajan impuestos, ni siquiera para una primera vivienda. No miremos solo un factor sino la película entera.
¿Qué podemos pedirle al Estado? ¿Casas gratis?
"Vivienda universal, gratuita y segura". Es difícil construir una pancarta mejor. El problema empieza cuando intentamos construir la vivienda.
Una casa es, ante todo, suelo, hormigón, acero, electricidad, tuberías, arquitectos, albañiles, maquinaria, financiación y mantenimiento.
Podemos cambiar las leyes que regulan su propiedad, decidir quién debe ocuparla, o conseguir que determinadas personas no paguen nada por vivir en ella. Pero antes de todo tienen que existir.
Algo tan obvio desaparece del debate. Hablamos muchísimo de repartir viviendas y bastante menos de producirlas, como si el parque inmobiliario hubiera aparecido espontáneamente y nuestro único problema consistiera en decidir quién merece quedarse con las llaves.
Un derecho no fabrica una casa
La Constitución reconoce el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada y obliga a los poderes públicos a promover las condiciones necesarias para hacerlo efectivo. Eso permite políticas muy distintas.
El Estado puede construir vivienda pública, subvencionar alquileres, movilizar suelo, ampliar infraestructuras o proporcionar alojamiento a quien realmente no puede acceder al mercado.
Pero un derecho no fabrica su objeto. Si mañana declaramos que cada español tiene derecho a una vivienda de 90 metros cuadrados, pasado mañana tendremos exactamente las mismas casas. Habrán aumentado los derechos sobre el papel, no los metros cuadrados.
Por eso resulta interesante escuchar juntas palabras como "expropiar", "colectivizar", "intervenir", "okupar" o "alquiler indefinido".
Son propuestas diferentes, pero casi todas responden principalmente a una pregunta, a qué hacemos con las viviendas que ya existen.
Podemos expropiar una casa, ocuparla o convertirla en vivienda pública. Después de cada operación seguimos teniendo una casa. El problema aparece cuando necesitamos la siguiente. Antes de redistribuir riqueza tiene que existir riqueza que redistribuir.
Los 4 millones de casas vacías
El Censo de 2021 contabilizó 3,84 millones, el 14,4% del parque, como vacías aquellas casas sin contrato eléctrico o con un consumo inferior al equivalente a unos 15 días al año.
El error consiste en imaginar esos 3,84 millones como pisos perfectamente habitables esperando inquilino allí donde la gente quiere vivir.
La distribución importa muchísimo. El 45% de las viviendas vacías estaba en municipios de menos de 10.000 habitantes, donde residía apenas el 20% de la población; las ciudades de más de 250.000 habitantes concentraban solo alrededor del 10,5% de ellas.
Además, parte de ese parque está en lugares con pérdida de población o necesita rehabilitación: en los pequeños municipios el peso de viviendas vacías y secundarias es especialmente alto y una proporción relevante presenta un estado deficiente.
Por tanto, las viviendas vacías son un recurso que merece estudiarse y movilizarse cuando sea posible, pero no constituyen cuatro millones de soluciones intercambiables. Un piso vacío en un pueblo que pierde habitantes no resuelve la escasez en Madrid, Barcelona, Málaga o Palma.
La vivienda tiene una característica incómoda: no podemos trasladarla al lugar donde aparece la demanda. Reutilizar mejor lo construido puede formar parte de la solución; sustituir con ello la construcción de vivienda donde realmente falta es otra cosa.
Necesitar algo no hace que aparezca
Que alguien no tenga vivienda constituye un problema social gravísimo y puede justificar que el Estado intervenga para ayudarlo. Pero entre "necesito una casa" y "esta casa la voy a coger" existe un salto enorme.
Necesitar alimentos no convierte cualquier supermercado en nuestra despensa. La sociedad puede garantizar que nadie pase hambre sin concluir que cada persona adquiere por ello derecho sobre cualquier alimento producido por otra.
Y aquí aparece una paradoja. El mismo discurso que exige cientos de miles de viviendas nuevas convierte con frecuencia en un único enemigo al inversor, propietario, promotor, rentista, empresario y "especulador". No son lo mismo.
Una familia que alquila el piso heredado de sus padres, un fondo propietario de miles de inmuebles y una empresa que arriesga capital para levantar doscientas viviendas desempeñan funciones diferentes.
Si queremos construir muchísimo más, tendremos que preguntarnos además de dónde saldrá el dinero para hacerlo. Podemos responder que del Estado. Perfecto, pero tampoco el Estado posee una cantera infinita de recursos situada fuera de la sociedad.
Recauda impuestos, se endeuda, dispone de suelo, contrata empresas y trabajadores y decide prioridades. Una vivienda pública necesita cemento exactamente igual que una privada.
Gratis para quién
Por eso "gratis" es una palabra peculiar. Una vivienda puede ser gratuita para quien vive en ella, pero no para quien la construye ni para la sociedad que la financia. Igual que la educación pública paga profesores y la sanidad pública paga médicos, proporcionar una casa sin coste al usuario no elimina su coste: decide quién lo soporta.
Podemos pedirle muchísimo al Estado precisamente porque el problema es material: más vivienda pública, suelo disponible, infraestructuras, protección para quien no puede acceder al mercado, seguridad jurídica y unas reglas que permitan aumentar la oferta.
También podemos discutir cuánto debe intervenir, qué debe regular y qué conviene dejar al mercado. Lo que ninguna ley puede hacer es suspender las leyes de la materia.
La casa número 101
Imaginemos una ciudad con cien viviendas y ciento diez familias. Podemos controlar alquileres, prohibir desahucios, ocupar pisos vacíos o expropiar propietarios. Algunas medidas cambiarán radicalmente quién vive en esas cien casas y cuánto paga por ellas. Eso importa, pero seguiremos teniendo cien.
El verdadero desafío aparece con la casa número 101. Para esa hacen falta suelo, trabajadores, materiales, capital y tiempo. Y después necesitaremos la 102.
Quizás ahí debería empezar una conversación adulta sobre vivienda: no solamente en cómo repartimos las casas que vemos, sino en cómo conseguimos que existan las que todavía faltan.
Porque podemos exigir mucho al Estado, pero no pedirle milagros. De momento, las casas siguen sin caer del cielo.
@JulenBollain ¿Alquiler indefinido porque «una vivienda no es un hotel»?
Existe. Se llama HIPOTECA.
La diferencia es bastante sencilla: si quieres decidir indefinidamente sobre una vivienda, compras una y asumes indefinidamente su coste, sus impuestos, sus averías y sus riesgos
El último 15 M sacó a Iglesias de un apartamentucho de Vallecas y lo instaló en un chalet con piscina a las afueras de Madrid.
¿Quién será el próximo nuevo rico en rentabilizar esta acampada?
@SalamBombayBA@claudiosavoia Exacto!!!, no es difícil de entender. Los kukas son una plaga difícil de erradicar; con mi marido dijimos si este Sr con buena voluntad no quiso o no pudo, esto no tiene solución. Hubo errores de Macri si!, pero los k desde el día 1 pedían el helicóptero.
¿A cuantas más tienen que violar para que algunos se den cuenta de que hay culturas incompatibles con la libertad de la mujer, y que no los queremos en nuestras calles con nuestras hijas?
Dos marroquíes acaban de ser detenidos por violar a una niña en la playa del Trampolín tras drogarla y hacerle numerosos cortes en las piernas y la cara
Ha tenido que ser reanimada por la Policía mientras se desangraba de los genitales
El Gobierno “más feminista” de la historia
Huele a fin de ciclo total.
Ya están calentando las calles porque se ven ya fuera.
Hasta quieren replicar un 15M como con Zapatero.
Saben que están acabados.