Marco Rubio lo acaba de clavar como un martillo:
«La violencia de la izquierda no es una “protesta”. Es una revuelta de lo peor contra lo mejor. Es la pataleta de los débiles, los mediocres y los cobardes contra los fuertes, los capaces y los buenos.
Son aquellos que no saben construir, crear ni lograr nada grande… y por eso deciden vengarse del mundo destruyendo lo que otros levantaron con esfuerzo, talento y visión.
Eso es el izquierdismo radical en su esencia más pura. Da igual la etiqueta del momento: anticapitalista, antiimperialista, comunista, anarquista, marxista, “progresista” o “activista climático”. El ADN es siempre el mismo.
Es resentimiento venenoso disfrazado de “justicia social”.
Es envidia podrida maquillada de “igualdad”.
Es odio a la excelencia envuelto en banderas de “liberación”.
Su único talento es destruir.
Su única alegría es ensuciar lo hermoso.
Su único objetivo es arrastrar todo hacia abajo para que nadie brille más que su propia mediocridad.
A través de la violencia, el terror y la cancelación buscan imponer su fealdad espiritual sobre la sociedad. No es idealismo. No es utopía. Es nihilismo puro con sonrisa moralista.
El viejo dogma se equivocó: esto no viene de gente que sueña con un mundo mejor, sino de gente que no soporta que el mundo sea mejor sin ellos.
Y ya estamos hartos.
La civilización no se defiende pidiendo perdón. Se defiende nombrando al enemigo por su nombre.
El mexicano Diego Reyna que estuvo en Venezuela reporta: “Ya llegué a México y les puedo decir todo lo que no podía hablar adentro... Están desapareciendo personas que informan... Quieren encarcelar los que reporten rapto de niños, el robo de autoridades venezolanas desde los escombros, los del ejército están mas preocupados por robar que por rescatar gente...”
Y pensar que algunos sucios mercenarios salieron a decir que en Venezuela ahora "había libertad de expresión" y todo era mejor.
Nadie fabricó la pobreza.
Durante 200 mil años de existencia humana, la condición universal fue la miseria absoluta.
Sin excepciones.
Cada generación nacía, sobrevivía lo que podía y moría joven, hambrienta y expuesta a los elementos.
Eso no fue culpa de ningún sistema económico, no había sistema económico.
La pobreza no se crea, y np se puede crear, es el punto de partida.
Lo que necesita explicación es exactamente lo contrario.
Cómo algunos dejaron de ser pobres.
Esa es la pregunta que la clase política no quiere que hagas, porque la respuesta la deja sin trabajo.
Todo el discurso redistributivo arranca de una premisa invertida.
Asume que la riqueza es el estado natural y que alguien la está robando.
Que si hay pobres es porque alguien les sacó algo, pero no podés sacarle algo a quien nunca lo tuvo.
Lo que sacó a la humanidad de la miseria no fue un plan, ni un decreto, ni fue un comité de politicos decidiendo quién recibe qué.
Fue algo mucho más simple y mucho más difícil de aceptar.
Fue gente ahorrando. Acumulando capital. Produciendo más de lo que consumía. Invirtiendo el excedente en herramientas, en máquinas, en procesos que multiplicaron lo que un solo par de manos podía hacer.
Eso solo ocurre bajo una condición: Que nadie te saque lo que producís.
Propiedad privada.
Sin eso no hay ahorro posible, porque cualquier excedente se lo lleva el más fuerte.
Y sin ahorro no hay capital, y sin capital no hay productividad.
Y sin productividad estás exactamente donde la humanidad estuvo durante 199 mil de sus 200 mil años de historia.
Antes de 1800 el ingreso promedio real de un ser humano era practicamente indistinguible del de subsistencia.
Lo que cambió no fue la inteligencia humana ni la disponibilidad de recursos naturales.
Lo que cambió fue el marco institucional, donde se respetó la propiedad y se limitó la confiscación, la riqueza apareció.
Donde no, la miseria siguió intacta.
No es tan complicado de entender.
El político necesita que creas que la pobreza tiene culpables, porque si los tiene, él se ofrece como salvador.
Su carrera entera depende de esa inversión causal.
Te convence de que la riqueza es un pastel fijo que alguien cortó mal, y que él va a cortar mejor.
Pero la riqueza no es un pastel fijo.
Se crea.
Y se crea únicamente cuando dejás a la gente producir, ahorrar e intercambiar sin que un tercero se quede con la mitad en el camino.
White people are terrified of being seen as racist.
If white guilt permeates the online world and our schools, then our adults will feel guilty too.
This helps neither whites nor ethnics.
My ARC speech:
Creo que en México no hemos llegado a esto... pero tenemos que regresar a un esquema en el que la politica publica sea guiada por gente capaz. Felicidades al 50+1% que logró el cambio en Colombia. El presidente ahora tendrá que dar resultados.
Es Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, marquesa de Casa Fuerte. Un discurso que demuestra que hay personas que son superiores en autonomía, pensamiento e inteligencia a lo que nos toca vivir. Media horita, Claudia, para tu insomnio. @Claudiashein
@ursulacamba@CloudOfUniverse Como si el pobre chavo y su familia fueran los culpables de que este tipo de gente este jodida. Esto es lo que ha alimentado la narrativa política actual.
@BillOReilly I am a dual citizen living in Mexico, son and grandson of US diplomats who served here. USA could do a better job of changing anti-yankee sentiment that Morena feeds on. Technology, education, economic integration, western values are the foundation for joint prosperity.
Our Mexico City desk can confirm that Pemex and senior Mexican government officials privately acknowledge that the spike in crude prices near $100 and the paralysis risk in the Strait of Hormuz expose a structural vulnerability in Mexico’s energy system that is far more severe than the government publicly admits.
Roughly 20% of global oil flows move through the Strait of Hormuz, making any disruption a systemic shock to global energy markets. The current price surge reflects the market beginning to price in that risk. If Iran mines the strait or tanker traffic remains constrained, the shock would not remain confined to oil markets. It would propagate through refined fuels, petrochemical products, insurance, and global trade simultaneously.
Mexico enters this environment with an unusually fragile energy balance. Despite being an oil producer, the country depends structurally on imported fuels and imported natural gas. The United States exports more than 1.9 million barrels per day of refined petroleum products to Mexico, covering over 70% of the country’s gasoline, diesel, and jet fuel consumption. In parallel, CFE´s electricity production has become structurally dependent on U.S. pipeline gas.
Approximately 74% of Mexico’s natural gas demand is satisfied through imports from the United States, most of it flowing from Texas shale basins. This dual dependency means Mexico’s energy security is effectively externalized.
Under normal conditions, that dependency is manageable because U.S. supply is abundant and cheap. In a war-driven energy shock, however, the system becomes exposed. Oil above $100 immediately raises refined product prices in the Gulf Coast market where Mexico buys most of its gasoline. At the same time, global LNG competition and oil-linked contracts tend to push natural gas prices upward. Mexico does not maintain significant strategic reserves of gasoline or natural gas to buffer these shocks. If global prices spike while domestic prices are artificially suppressed, the imbalance manifests not as higher prices but as shortages.
The current discussion inside the Mexican government about using the IEPS tax mechanism or pressuring fuel distributors to hold gasoline below 24 pesos per liter reflects exactly this risk. Fiscal subsidies or price caps can temporarily dampen inflation, but they do not change the physical supply constraint. When governments suppress prices during supply shocks, consumption remains high while suppliers reduce deliveries or divert fuel to higher-paying markets. This results in shortages, rationing, and fiscal strain. Mexico experienced a version of this dynamic in 2022, when fuel subsidies cost the treasury more than $15 billion.
The strategic concern becomes more acute if the Hormuz crisis escalates into a prolonged conflict between Iran and the United States. In that scenario, Washington’s political and military focus would shift heavily toward the Middle East. Energy markets would tighten globally, and the United States would prioritize domestic stability and allied supply chains critical to its own industrial base. Mexico’s heavy reliance on U.S. fuels and gas means that any tightening of Gulf Coast supply would immediately propagate south through pipeline and shipping networks.
The paradox is that Mexico remains an oil producer while lacking fuel security. The country produces crude but lacks sufficient refining configuration and capacity to meet domestic demand, forcing it to export crude while importing gasoline and diesel. At the same time, the power sector increasingly runs on imported natural gas. This combination leaves Mexico exposed to exactly the kind of external shock now emerging from the Middle East.
If the Sheinbaum administration does not begin securing strategic fuel reserves, alternative supply arrangements, or emergency storage capacity, the country risks entering a supply shock environment within weeks if the conflict persists. Rising global prices, combined with domestic price suppression, would push Mexico toward the classic symptoms of energy stress: fiscal drain, fuel shortages, electricity cost spikes, and inflationary pressure across transport and agriculture.
The problem is no longer oil prices alone. It is the structural fragility of Mexico’s hydrocarbon balance. A prolonged disruption in global energy markets would expose how little buffer the country has built into its system. Without rapid contingency planning, the combination of global war risk, price suppression, and external energy dependence could push Mexico into a full supply shock scenario.
La noticia ya le dio la vuelta al mundo: TripAdvisor ha reconocido a Isla Pasión como una de las mejores playas del planeta. 🌎
Frente a la costa de Cozumel, esta pequeña isla es un santuario de arena blanca, aguas turquesa casi irreales y manglares que abrazan la laguna interior como si la protegieran del ruido exterior.
Isla Pasión no es una playa urbana ni una franja interminable de hoteles. Es un espacio íntimo, accesible principalmente por lancha, donde el Caribe aún se siente en estado puro. Sus aguas poco profundas revelan estrellas marinas, peces tropicales y una transparencia que parece diseñada para recordar lo frágil que es este equilibrio.
Cozumel, famosa por su arrecife mesoamericano, ha sido durante décadas un paraíso para buzos y amantes del mar. Isla Pasión es su lado más sereno: palmeras inclinadas por el viento, bancos de arena que se funden con el horizonte y esa sensación de estar en un lugar que todavía respira naturaleza.
Este reconocimiento no solo celebra su belleza.
Es una oportunidad para recordar que estos paisajes no son eternos por decreto. Dependen de cómo viajamos, de cómo consumimos y de cómo respetamos los ecosistemas que visitamos.
La naturaleza es bella.
Pero también es imprescindible.
Y preservar espacios extraordinarios como este comienza con algo muy sencillo: hacer turismo responsable y consciente, para que el paraíso siga siendo paraíso. 🌊
📸 IG: maralezamaoficial
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