Exacto, de eso se trata. Independientemente de que te sientas español o de Somalia, primero tendrás que ser una persona digna, solidaria, consecuente. Y si apoyas y normalizas a "la roja", apoyas y normalizas al estado fascista, imperialista y capitalista español.
La fascinación de la Izquierda posmoderna por las clases populares de los barrios multiculturales es tan apasionada como su deseo de alejarse física y socioeconómicamente de ambos.
El español medio vive condenado a un curro infame de 40h semanales, cobrando 1100, teniendo que pagar un alquiler que le sopla el 75% del salario pero el que sufre y acaba en terapia es Illojuan que ha entrenado 6 mesecitos a cambio de enterrarse en fama y dinero. Odiar a los influencers es un deber moral.
He vuelto a tenerla con la misma madre otra vez a raíz del regalo para la profesora.
Yo no busco el conflicto, pero no sé en qué momento se te ocurre que es una buena idea sugerir una cesta de ibéricos en una clase en la que hay CATORCE niños musulmanes.
La tumba del feminismo lleva ya muchos clavos, pero las opiniones y los análisis de La Casita están siendo la resaca en el tanatorio.
Señoras que llevan años levantando el dedito porque les pongan la Coca Cola a ellas y la cerveza a ellos porque era un micromachismo pero ahora hablan de cabalgar contradicciones. Señoras con las tetas de goma o los labios pinchados denunciando la sexualización del evento y de la mujer en las canciones de Bad Bunny.
Y en el centro, uno de los grandes pecados del feminismo: la autoindulgencia con una misma y la ausencia total de caridad con el otro. Algo que se parece mucho al narcisismo.