Hace poco se cumplió el 25º aniversario del artículo fraudulento de Wakefield que relacionaba el autismo con las vacunas, causando un daño en la sociedad debido a la desconfianza injustificada en las vacunas causando el resurgir de enfermedades que casi estaba eliminadas. 🧵⬇️
@XMihura Unos 8 años fuera. Yo me he encontrado disparidad de pensamiento. Lo que sí me he encontrado es que la gente no está tan ideologizada. Y la gente vive su vida y le suele chupar un huevo lo que le pase a la clase política española.
@liderfiscal Señora, no es por defender a USA. Pero lo que usted dice no tiene nada que ver con los OGM. Actualmente solo hay unas pocas variedades de papayas y manzanas que se venden en el mercado. Lo que ves son vídeos de 2024 y que se basa en un problema de almacenamiento y maduración.
«El socialismo azul y el socialismo rojo —proclamó José María Figaredo— son los culpables de la grave situación a la que se enfrenta España». No seré yo quien le quite la razón en el diagnóstico general, pero ante tamaña afirmación resulta inevitable hacerse una pregunta: ¿acaso se les ha ocurrido mirarse al espejo? Porque a la frase le falta un espejo. Antes de repartir certificados de socialismo a diestro y siniestro (nunca mejor dicho), convendría que en Vox se asomaran al cristal y comprobaran a quién se parece, cada mañana, el caballero que les devuelve la mirada.
La política, despojada de liturgia, va de una sola cosa: alcanzar el poder y, sobre todo, no soltarlo jamás. Y en ese doble arte —el de la propaganda y el de incrustarse en las instituciones hasta formar parte del mobiliario—, el socialismo español lleva décadas impartiendo una clase magistral. Vox ha tomado apuntes. Ni siquiera lo disimula: esta semana montó un acto sobre la libertad de expresión con el aire entrañable de un congreso del Partido del Trabajo de Corea, todo a mayor gloria del líder (lo contó ayer Marcos Ondarra, un compañero de esta casa, con mucha gracia). Tiene guasa que predique sobre libertad de expresión un partido que se dedica a amordazar a periodistas y columnistas con papeletas instrumentales de conciliación —antesala de querellas que no van a ninguna parte— reclamando 10.000 euros por un tuit. Lo sé de primera mano. Querellas que no aspiran a ganar, sino a callar. Igual que el PSOE, con idéntico manual.
El asalto a los medios es otro calco del manual de la izquierda. David Santos, uno de sus mariachis, reivindica entrar en TVE para convertirla en órgano de propaganda de Vox, ahora que ha descubierto —¡qué perspicacia tan tardía!— que socialistas y comunistas manejan el oficio con muñeca de orfebre. Hace diez años, Vox pedía cerrar todas las cadenas públicas; hoy se muere por ocuparlas. Su cuenta de X llegó a borrar un mensaje de 2014 que reclamaba clausurar las televisiones del Estado, no fuera a afear el asalto en marcha. Porque Vox ya tiene sindicato en RTVE —léanlo otra vez: sindicato propio—, el suyo, Solidaridad, que celebraba su desembarco con un «Se acabó el miedo y la corrupción mediática en la televisión de todos los españoles… ¡Solidaridad ya tiene su sección sindical en RTVE!». Y el diputado Manuel Mariscal lo rubrica con una sentencia digna de Pyongyang: «Aplicaremos la prioridad nacional en la televisión pública, y quienes insulten a los españoles se irán fuera». La prioridad nacional, ya ven, consistía en colocar a los suyos. Un Ministerio de la Verdad, pero con banderita de España. Al final, la cacareada «prioridad nacional» se resumía en pillar cacho en RTVE.
Igual veo fantasmas donde no los hay, pero a mí los partidos con sindicatos me suenan a socialismo. ¡Qué cosas tengo! Y el Sindicato Solidaridad de Vox, dirigido por un admirador de Putin, utiliza lenguaje de extrema izquierda y monta huelgas generales de corte marxista. Su anterior secretario tampoco se quedaba corto, pues en un ataque frontal a la propiedad privada, llegó a arremeter contra la patronal y a coquetear con la idea de que las empresas deben estar intervenidas o controladas por los trabajadores. A efectos prácticos son unos podemitas con pulserita de España.
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Y poco se habla que si hay un trabajador que atiende sin cita porque tiene tiempo para hacerlo está jodiendo a las mafias de las citas que existen y que están destrozando el sistema administrativo.
@Joss1487035@_esthersanz No te olvides de Farage. Por su promoción del Brexit, Inglaterra dejó de percibir inmigración de Europa para percibir más inmigración de otros sitios.
Y si se viene arriba, le declara la guerra por Cuba. Bromas aparte, ojo: Sánchez es más peligroso que nunca, como una hiena acorralada. Ni se irá ni se hundirá pacíficamente.
@VelascoIsla tanta gente aprovechándose del erario público. En España hay mucho trabajador de administración que ha hecho unas oposiciones (que serán muy duras y todo pero no aporta al puesto mas allá que un filtro) y que muchos españoles se quejan por sus ausencias.
@VelascoIsla entrevistas de trabajo como en el sector privado. Y además, el trabajador no tiene un puesto vitalicio en el sector público, aunque su trabajo suele ser seguro, puede estar sometido a despidos. Todo ello hace que sea mucho más flexible, meritocrático y eficiente. Y no haya⬇️
@nichtmehr33 You’d better not compare other metrics, such as; overdoses, gun violence, accidents, obesity, diabetes, food quality, and inequality in healthcare access. You might just start to understand why your life expectancy is lower than European one.