Normalicen dejar de hacer películas sobre adolescentes y universitarios. Necesito ver treintañeros intentando resolver su vida, con trabajos de mierda y tratando de encontrar el amor mientras hacen de todo para que el sueldo les alcance.
Nadie es indispensable y el olvido es parte de avanzar. Hay que bajarse de la nube de creer que el pasado nos pertenece; esa obsesión por retener a quien ya no aporta nada es solo el cerebro jugando con la nostalgia. El mundo está lleno de gente increíble esperando por conocerte.
Ya no pueden manipularnos con el miedo a quedarnos solteras. Porque la vergüenza no es estar sola, la verdadera vergüenza es estar mal acompañada. No lo olviden.