🦔Nvidia announced agreements yesterday with the six biggest names in private capital, Apollo, Blackstone, BlackRock, Brookfield, Goldman Sachs, and KKR, to raise over $500 billion so its own customers can buy Nvidia chips. These are memorandums of understanding, with final terms still to come. Jensen Huang is calling GPUs a new investable asset class, like real estate or toll roads. The financing lets OpenAI and others buy hardware without putting it on their balance sheets.
My Take
I flagged Nvidia's customer financing back in July. This is that same idea, now at 60 times the size. Lucent and Nortel ran this exact play in the late 1990s, when they lent customers the money to buy equipment they couldn't otherwise afford. Both ended in the largest corporate bankruptcies of their day. The vendor lends to keep its own revenue up, the sales look strong for a while, and the risk stacks up on the buyer's side of the ledger. We have seen how the story ends.
I don't buy the idea that a GPU is an asset like a toll road. A toll road still earns money in 30 years. A GPU is close to worthless in five, and Nvidia's own next chip crushes the resale price of the last one. So they want pension funds and insurers to lend half a trillion dollars against hardware that ages like fruit, and the six firms who put the deal together collect their fees up front no matter how it turns out. Huang keeps his sales up and hands the downside to whoever holds the paper. I have watched this movie twice now, and the vendor never ends up holding the bag. Everyone downstream does.
Hedgie🤗
🇺🇸 Years of Recession in the U.S.
1929–1933
1937–1938
1945
1948–1949
1953–1954
1957–1958
1960–1961
1969–1970
1973–1975
1980
1981–1982
1990–1991
2001
2007–2009
2020
15 recessions in ~95 years. Roughly one every 6–7 years.
Source: National Bureau of Economic Research (NBER)
That is an old saying I learned in Hong Kong that is meant to convey that any place can become unsafe and that having the ability to go to other places is invaluable. It is a lesson from history that might have been lost to people who haven't experienced that need in their lifetimes. The fact is that throughout history--over the last 200 years--about 85% of countries have had such bad circumstances that large numbers of people have had to flee them. More specifically, today there are about 195 countries and over the last 200 years approximately 160–175 of those had at least one period in which substantial numbers of people fled because of war, persecution, famine, or state collapse. History has shown that the Big Cycle is at times driven by the five big forces toward periods of disorder, as seems to be happening now. In any case, it would be naive to not consider and prepare for this possibility.
When I think about investing, I think about what is your money for. I think that we would agree that, first and foremost, it is to keep you and your loved ones safe. I have found that one’s perspective about wars and investing in light of them depends on one’s proximity to them. If you are someone who is experiencing some sort of war (civil or international), your perspective is very different than if you’re outside of the war thinking about the return on your investments. My point is that history has shown that the best investment you can have in times of war is alternative safe places to go that are well stocked, and the best asset you can have is your human capital.
I’ll be sharing more investment principles in the coming weeks—if you’d like to be notified when I share them you can click the 🔔 next to the following button in my profile.
It’s official: The current world order has broken down.
In my parlance, we are in the Stage 6 part of the Big Cycle in which there is great disorder arising from being in a period in which there are no rules, might is right, and there is a clash of great powers.
How Stage 6 works is explained in detail in Chapter 6, “The Big Cycle of External Order and Disorder,” in my book Principles for Dealing with the Changing World Order.
If you can, I think it would be worth your time to read.
Neuroscientist study reveals that Gen Z has become the first generation to be less intelligent than its predecessor, the Millennials.
For the first time in 100 years, young people are scoring lower than their parents on IQ tests and core skills like memory, reading, and focus. This is happening mainly in the US and Europe.
The main cause appears to be excessive screen time and digital device use, particularly in schools and social settings. While some suggest Gen Z is just developing different skills, research shows actual declines in fundamental problem-solving abilities.
La IA te responde dudas técnicas procesando conocimiento que generaron los foristas en el pasado, igual que "sabe" de cualquier tema gracias a las personas que escribieron Wikipedia. Pero cada vez hay menos humanos escribiendo cosas nuevas. Estamos viviendo de ahorros cognitivos.
Vivimos en la era de la información, y, sin embargo, la sociedad parece estar más desinformada que nunca. Las redes sociales, que podrían haberse articulado como nodos de debate sobre innumerables temáticas, acaban polarizando la opinión y retroalimentando nuestras creencias tanto si son acertadas como si no.
Con todo el conocimiento al alcance de nuestros dedos, preferimos consumir titulares que refuerzan nuestras convicciones, pero sin contenido profundo ni debate ideológico. Presumimos de no saber, y lo que antes era motivo de vergüenza, hoy se exhibe con orgullo. La ignorancia se ha convertido en una actitud, en una forma de identidad.
Antes de la llegada de internet, la materia prima más valiosa era la información. Era una época en la que acudíamos a las bibliotecas, a los diccionarios o a las enciclopedias para encontrar ese pequeño tesoro que buscábamos. El saber se construía con paciencia y con esfuerzo.
Con la llegada de Internet, todo cambió: la información empezó a fluir a un ritmo incontrolable. Pasamos de buscar el dato a tener que filtrarlo entre una maraña interminable de contenido, muchas veces contradictorio o directamente falso.
Y ahora, con la irrupción de la inteligencia artificial, entramos en una nueva fase. Una herramienta extraordinaria que nos ayuda a clasificar, ordenar y sintetizar todo ese océano de datos que nos estaba ahogando. La paradoja es brutal: en el momento de mayor acceso al conocimiento de la historia, florece una generación que lo desprecia.
Nos hemos acostumbrado a que todo sea inmediato, fácil, digerido. Y cuando algo exige esfuerzo o profundidad, lo rechazamos. La tecnología, que debería habernos hecho más sabios, nos está volviendo más cómodos. Ya no aprendemos, delegamos. Ya no analizamos, copiamos. Ya no pensamos, pedimos que piensen por nosotros.
Para quienes entienden que la IA es un instrumento para extraer valor del conocimiento —para ampliarlo, para ordenarlo, para convertir la información en comprensión—, supondrá un avance sin precedentes. Pero para aquellos que la conciben como una forma de evitar el esfuerzo de pensar, de estudiar, de formarse una opinión propia, la IA será su peor enemigo. Porque no hay nada más peligroso que una tecnología poderosa en manos de quien no sabe cómo ni por qué usarla.
A lo largo de la historia hay numerosos ejemplos que demuestran que el problema no es la tecnología, sino la actitud con la que la usamos. Hemos confundido comodidad con conocimiento. Preferimos lo rápido a lo bueno, lo superficial a lo profundo. Y en ese proceso estamos perdiendo algo esencial: la capacidad de razonar por nosotros mismos.
Y poco a poco impera una nueva cultura que glorifica la ignorancia. Influencers que reniegan de los títulos universitarios mientras venden cursos de “mentalidad millonaria”. Jóvenes que repiten como dogma que “la universidad no sirve para nada” y que el éxito depende solo de la actitud. Hemos pasado de valorar el conocimiento a idolatrar la espontaneidad, de admirar al sabio a seguir al que más grita e insulta, de respetar la experiencia de los mayores a verlos como dinosaurios de los que poco se puede aprender. En este mundo liderado por las redes sociales, el éxito se mide en seguidores, en “likes” o en el número de coches de lujo que se muestra en el vídeo del creador de contenido. El esfuerzo intelectual ha dejado de tener valor. Ser culto se asocia con ser elitista, y ser ignorante se percibe como auténtico. En este mundo al revés, quien duda parece débil y quien opina sin saber, fuerte.
Pero sin pensamiento crítico no hay progreso, y sin conocimiento no hay libertad. Cuando una sociedad desprecia el saber, abre la puerta al engaño, al populismo y a la manipulación. Y cuando la estupidez se celebra, hay que convertir la inteligencia en resistencia. Por eso, en tiempos donde se ensalza la ignorancia, pensar sigue siendo un acto revolucionario.
La inteligencia artificial puede ser el mayor avance de nuestra era, pero solo si aprendemos a usarla para potenciar nuestra mente, no para sustituirla. El futuro pertenecerá, como siempre, a quienes mantengan viva la curiosidad de aprender, la valentía de dudar y la disciplina de pensar. Los demás, simplemente, quedarán a merced de quienes sí lo hagan. Ser capaz de analizar los datos, contrastar las fuentes y generar una opinión propia se está convirtiendo en un bien escaso, casi en una rareza. Y si permitimos que eso desaparezca, no solo perderemos el conocimiento, perderemos también la capacidad de decidir por nosotros mismos. Porque cuando pensar deja de ser un hábito, otros piensan por ti. Y ese, quizá, sea el precio más alto que una sociedad puede pagar por haber confundido ignorancia con libertad.
🚨A casino suffered a cyberattack through a smart aquarium installed inside its facilities.
https://t.co/1S8ZM2s2fn
Attackers exploited a vulnerability in the aquarium’s internet-connected thermostat, which was originally designed to regulate water temperature and salinity.
From this entry point, they moved laterally into the casino’s internal network and exfiltrated around 10 GB of data, believed to include customer records.
Citing @mikko's book: If it's smart, it's vulnerable.
Extra sleep on the weekend can prevent heart attacks and reduces heart disease risk by 20%.
A study presented at the European Society of Cardiology Congress found that people who catch up on sleep during the weekend had a 20% lower risk of heart disease, especially among those who are sleep-deprived during the week.
🧵1/2
1994: Subida de tipos en EE. UU. → crisis emergente 2000: Estallido de la burbuja tech
2008: Colapso del sistema financiero
2011: Crisis de deuda europea
2018: Ruptura comercial y giro monetario global
Cada evento sacudió los mercados.
Pero en 2025, convergen al mismo tiempo. 👇
Si el PP se corrompe cuando gobierna, si el PSOE se corrompe cuando gobierna, habrá que concluir que es el sistema el que está corrompido. Y mientras ese sistema no sea reparado, reformado y regenerado, desde sus cimientos, nada cambiará aunque lo haga el partido en el poder.
La temperatura superficial del mar en el Atlántico Norte (desde el ecuador hasta los 60º norte) subió fuertemente en 2023, permaneció muy alta en 2024 y en 2025 está cayendo rápidamente (la media global de la temperatura de los océanos también está cayendo, pero no tan rápido). Nadie ha podido explicar la razón de estas rápidas variaciones de la temperatura del océano.
Una hipótesis es que estos fuertes cambios de temperatura del mar están viniendo, en gran parte, de abajo, de debajo de nuestros pies, y no tienen que ver con las emisiones humanas de CO2.
Desde 1985 los océanos se han calentado más que la atmósfera, alrededor de 1 grado centígrado, mientras que la atmósfera se ha calentado alrededor de 0,7 grados. El océano tiene una gran inercia térmica y debería haber tardado más que la atmósfera en calentarse si la fuente de calor fuera la misma.
La hipótesis sostiene que el desplazamiento del polo norte magnético que viene ocurriendo aceleradamente desde 1985 es una señal del movimiento del núcleo de hierro de la Tierra. Este movimiento del núcleo estaría provocando una mayor actividad de las dorsales oceánicas que genera un calentamiento del mar profundo y en consecuencia un calentamiento de la superficie.
Así como la temperatura de la superficie de los océanos se mide diariamente con miles de boyas que flotan a unos pocos cientos de metros de profundidad, se toman muy pocas medidas de las temperaturas de océano profundo, y menos cerca de las dorsales oceánicas, con unas pocas boyas que pueden bajar hasta los 6.000 metros.
La hipótesis de que estas variaciones drásticas de la temperatura de los océanos pueden estar viniendo en gran parte de debajo de nuestros pies es plausible.