Le doy mucho la razón a Miguel Anxo Bastos no porque crea que la tiene —que lo creo—, sino porque vengo observándolo desde que era un niño: vivo en una región muy rica donde mucha gente tiene mucho dinero. Pero no se hace ostentación de él. Gente que tiene un patrimonio superior a un millón de euros vive una vida normal y corriente, sin exhibiciones. A veces, ves que un parroquiano se ha comprado un coche un poco caro, pero nada del otro jueves.
Y esto se percibe en todas las ciudades y pueblos de España a poco que uno rasque. Seguro que conoces a alguien que encaja en el perfil. O a lo mejor, eres tú. Vas por la vida con unos vaqueros normales y una camisa comprada en las rebajas, y no con el bolso de 550 euros de la hija de Yolanda Díaz.
Ella es consumista y tú eres capitalista. Y por alguna extraña razón, ella cree que socialmente es más relevante que tú, cuando es al revés.