Madurar es entender que ninguna relación funciona solo con amor, hay que construirla, mejorar individualmente, saber escuchar, dedicar tiempo de calidad, aprender a pedir perdón y a perdonar, y sobre todo, proteger un corazón que no es nuestro de cualquier cosa.
La tranquilidad en una relación no es acostarte con la certeza de que no te van a dejar de querer nunca, porque eso nadie puede garantizarlo, pero si con la certeza de que no te van a dejar de querer mañana. La estabilidad es saber que hoy te aman de forma genuina y que eso no varía drásticamente, ni se da de forma intermitente. El amor no pende de un hilo, y si pende de un hilo no es amor.