Que por qué acepte el caso del Louvre? Ni yo mismo lo sé.
Quizá porque nunca he soportado ver a una dama triste. Y después del robo, la Gioconda ya no sonreía.
O quizá fue por el whisky de la noche anterior cuyo aroma aún me acompañaba y todas las pistas me olían a ese veneno.