No sé si dimensionamos todo lo que Messi nos dio.
Pasó años escuchando críticas absurdas, cargó con frustraciones ajenas, volvió una y otra vez, y aun después de haber ganado todo sigue ahí, poniéndose la camiseta como si todavía nos debiera una alegría.
Su familia vive momentos difíciles. Viene el Día del Padre. Viene su cumpleaños. Y él sigue regalándonos noches que vamos a contar toda la vida.
Gracias, Leo. Por el fútbol, por la humildad, por no irte cuando tantos no supimos cuidarte.
Gracias, Leo. Por no haberte cansado de nosotros.
Rezamos por tu viejo y tu familia. Gracias Capitán.